Los casi 1,2 millones de superávit obtenidos en 2024, y los más de 7,1 de 2025, se destinarán a amortizar deuda; también se ha dado luz verde a utilizar 440.000 euros del remanente líquido de tesorería para sufragar gastos generales del Ayuntamiento

Ya hay un destino para los cerca de 8,2 millones euros que, entre 2024 y 2025, se generaron como superávit en las cuentas de Gijón. Eso sí, es un destino que no convence a todos en el Ayuntamiento. Con solo los apoyos constantes del PP, su socio en el Gobierno, y del edil no adscrito, Oliver Suárez, este miércoles la Concejalía de Hacienda, en manos de Foro, logró sacar adelante una serie de modificaciones presupuestarias para destinar 1.159.406,07 euros acumulados en el primero de esos dos años, y 7.118.663,33 del segundo, a la amortización de las deudas pendientes de pago. El resto de fuerzas presentes ayer en el Pleno ordinario de octubre -salvo Vox, única ausente- variaron sus apoyos en función de la modificación. Así, la unanimidad se logró en los casos referidos a saldar las deudas del Patronato Deportivo Municipal (PDM) y de la Fundación Municipal de Servicios Sociales (FMSS), y a cubrir la rehabilitación del Hogar de Ceares, pero no así, por ejemplo, al abordar los gastos de Divertia. No obstante, si hubo una crítica constante en boca de la oposición, independientemente de sus votos, esa fue la negativa del Ejecutivo a utilizar parte de ese superávit para subsanar el problema de la vivienda.
El listado de deudas a costear con ese dinero es variado. Incluye desde las derivadas del realojo de los usuarios del Albergue Covadonga -por importe de 102.710 euros-, o a la Asociación Gijonesa de Caridad por el mismo motivo -en su caso, mediante un aumento de las subvenciones que bordea los 205.000 euros, más un suplemento de crédito de otros 93.400-, hasta 391.254 que se derivarán al PDM, más 5.631,03 adicionales con los que liquidar las dietas por asistencia de los miembros de su Junta Rectora. Por otra parte, los proyectos del Hogar de Ceares y del Centro de Proximidad de Nuevo Roces se cubrirán con un suplementos de crédito, por importe de 1.218.045,36 euros. Y todo ello, sin contar los 440.000 euros autorizados para amortizar gastos generales, que se sacarán del remanente líquido de tesorería del Consistorio. Finalmente, la titular de Hacienda, la ‘forista’ María Mitre, aclaró que una parte del dinero se destinará a las empresas municipales -especialmente, la de Medio Ambiente (EMULSA) y la de Aguas (EMA)-, aunque puntualizó que eso «no compromete la viabilidad» de las mismas; se trata, a su juicio, de un simple mecanismo para «contribuir al sostenimiento de unos servicios públicos».
«Su única solución es dar dinero a otros, a ver si vienen y se lo resuelven; les preocupan el propietario y el constructor, no el ciudadano»
Marina Pineda, concejala del PSOE de Gijón
Como se ha dicho, el que ni un solo euro del superávit de ambos años se destinase a inversiones en vivienda -pese a que el Real Decreto-ley 13/2026 lo autoriza en determinados casos, siempre con carácter excepcional- generó malestar en la oposición, y la primera en ponerle voz fue la concejala del PSOE Marina Pineda, quien resumió su visión de la situación mediante un símil doméstico: «esto es como si una familia decide destinar una parte importante de sus ingresos mensuales a amortizar anticipadamente la hipoteca de su casa, pero sin pagar la comida para sus hijos». Porque Pineda recordó a Mitre que ya el 3 de junio el Gobierno central «les dijo a qué podían destinar el superávit», incluyendo la cuestión de la vivienda; de ahí que no haber aprovechado la oportunidad le parezca «bastante triste». Sobre todo, a tenor de que el presupuesto para 2027 sí consigna hasta 3,5 millones de euros para la construcción de pisos en régimen de alquiler asequible, segunda fase de ese ‘Plan Llave’ ampliamente criticado por los socialistas. «Su única solución es dar dinero a otros, a ver si vienen y se lo resuelven; les preocupan el propietario y el constructor, no el ciudadano», sentenció Pineda.
Una inesperada intervención de la alcaldesa, la también ‘forista’ Carmen Moriyón, quien prohibió a la edil del PSOE continuar con su exposición por haberse excedido del tiempo disponible para ello -pese a que a Mitre le concedió un margen extra mayor-, zanjó ese primer abordaje de las modificaciones presupuestarias en el Pleno. Sin embargo, el asunto volvió a salir a colación en el turno de preguntas; esa vez, de la mano de Podemos. Su portavoz, Olaya Suárez, quien exigió a la titular de Hacienda más explicaciones sobre el destino de ese superávit, acusó a la aludida de «negarse a asumir las necesidades de la ciudadanía», en referencia a la desatención de la espinosa cuestión de la vivienda. Como defensa, Mitre se limitó a alegar que la ley, aunque lo permite, no obliga a destinar el superávit a inversiones; que las inversiones en vivienda «no reunían las condiciones para ser financieramente sostenibles», y que, en cualquier caso, «pensamos que era preferible dedicarlo a la amortización de deuda». Explicaciones, las de la concejala de Foro, que no convencieron a Suárez, quien concluyó reprochándole haber demostrado «que le preocupa muy poco lo que de verdad preocupa a la gente».