La artista regresó a pleno rendimiento tras una lesión y desató la euforia de más de 6.000 espectadores en una noche de puro espectáculo
La cantante granadina Lola Índigo convirtió este viernes por la noche el parque Hermanos Castro de Gijón en una gran pista de baile con un espectáculo que destacó tanto por su potencia musical como por una ambiciosa puesta en escena audiovisual que sorprendió al público asistente. Más de 6.000 personas, según los datos difundidos por la organización, disfrutaron de un concierto en el que la artista desplegó buena parte de los éxitos que la han consolidado como una de las figuras más destacadas del pop español actual.
La actuación comenzó alrededor de las 22.15 horas, con un ligero retraso respecto a la hora prevista. Minutos antes, los seguidores más atentos ya habían detectado la presencia de la artista preparándose en uno de los laterales del escenario, lo que desató la expectación entre los asistentes. El entusiasmo fue creciendo hasta el inicio del espectáculo, marcado por una cuidada introducción audiovisual.
Desde el primer momento quedó claro que el concierto iba mucho más allá de una sucesión de canciones. El escenario, dividido en dos alturas, se convirtió en el eje de una compleja producción visual en la que pantallas, cámaras y efectos digitales desempeñaron un papel fundamental. Lola Índigo apareció inicialmente en la parte superior de la estructura mientras las pantallas proyectaban imágenes diseñadas para complementar cada tema, comenzando con ‘Verde’, su versión del tema de Manzanita que a su vez es una reinterpretación de un poema de Lorca, ‘Ya no quiero ná’ y ‘Mujer bruja’.
A lo largo del concierto, la artista fue alternando su presencia entre los distintos niveles del escenario, jugando con los espacios y aprovechando cada rincón de una escenografía inspirada en elementos arquitectónicos andalusíes y nazaríes. Un guiño evidente a sus raíces granadinas que estuvo presente durante toda la actuación, tanto en el apartado visual como en algunos de los arreglos musicales y coreográficos, donde no faltaron referencias al flamenco con versiones como ‘Tu calorro’ de Estopa, con guitarra y cajón, o adaptaciones de temas populares propios como ‘4 besos’ o ‘La niña de la escuela’.
La dimensión audiovisual fue, precisamente, uno de los aspectos más destacados de la noche. En numerosos momentos, la cantante y sus bailarines dirigían buena parte de la actuación a las cámaras, cuyas imágenes se proyectaban en las grandes pantallas del recinto. Esto provocó que, en determinados instantes, muchos espectadores siguieran la acción a través de las pantallas gigantes para no perder detalle de una propuesta concebida casi como una experiencia cinematográfica en directo.
Otro de los elementos que llamó la atención fue la presencia de un robot móvil equipado con cámara, bautizado por algunos asistentes como “Wall-E” por su parecido con el popular personaje animado. El dispositivo recorría el escenario realizando movimientos que permitían captar imágenes dinámicas y aportar un plus visual a la retransmisión en directo que se mostraba en las pantallas.
El público estuvo compuesto mayoritariamente por jóvenes y familias, con una notable presencia de niños y adolescentes que corearon las canciones más conocidas de la artista. Sin embargo, también se pudo ver a espectadores de diferentes edades, reflejo del creciente alcance intergeneracional de una propuesta musical que combina pop, música urbana y elementos electrónicos.
Durante la noche, Lola Índigo realizó además varios cambios de vestuario, hasta cuatro en total, adaptando su imagen a las distintas partes del espectáculo. Cada aparición estuvo acompañada por nuevas coreografías y propuestas visuales que reforzaron la sensación de estar asistiendo a una producción de gran formato.
Uno de los momentos más celebrados llegó cuando la cantante anunció la interpretación de una “canción sorpresa”. Antes de comenzar, explicó al público que durante parte de la gira había estado limitada físicamente debido a una lesión, lo que le había impedido ejecutar algunas coreografías completas. Ya recuperada, quiso celebrar su regreso a pleno rendimiento interpretando ‘Corazones rotos’, un tema especialmente esperado por sus seguidores y que fue recibido con una gran ovación. Y como bises, ‘La reina’ y ‘Moja1ta’, donde Mimi subió al escenario a un grupo de fans.
Con una producción visual sobresaliente, una cuidada puesta en escena y una conexión constante con el público, Lola Índigo dejó en Gijón uno de los espectáculos más impactantes del verano musical asturiano, confirmando su capacidad para convertir cada concierto en una experiencia que trasciende lo estrictamente musical.
































