Con Siero sumergido desde ayer en su fiesta más icónica, la Policía Nacional ultima los detalles de un dispositivo reforzado que se prolongará hasta el martes, y que tendrá su epicentro en el prau de La Sobatiella; el lunes será el día ‘grande’

Ah, El Carmín de la Pola… Cojan a cinco o seis personas, pregúntenles cómo ha podido convertirse en la fiesta más multitudinaria del verano asturiano, y, aunque ninguna de ellas sepa dar una respuesta precisa, todas coincidirán en que, efectivamente, lo es. Iniciadas este jueves, las celebraciones ya marcan la vida cotidiana de Siero, con el prau de La Sobatiella como epicentro. No obstante, como dicta la tradición, la del lunes será la jornada ‘grande’… Nunca mejor dicho, pues se espera una afluencia masiva, abrumadora, difícil de contabilizar. Por eso la Policía Nacional coordina desde ayer un dispositivo de seguridad reforzado, en el que participan múltiples cuerpos, y que mantiene movilizados tanto a efectivos terrestres, como a helicópteros que brindan el necesario apoyo aéreo para controlar una masa humana del volumen de la que espera para dentro de tres días.
Con agentes de la Guardia Civil y de la Policía Local sierense también integrados, y voluntarios de Protección Civil y de Cruz Roja como apoyo de control y sanitario, por parte de la Nacional a los uniformados del servicio de Seguridad Ciudadana de Siero se sumarán refuerzos extraídos de la Brigada Móvil, de la Unidad de Guías Caninos y de la Unidad de Intervención Policial (UIP), los inconfundibles antidisturbios. Esta última fuerza ejercerá tareas de vigilancia dinámica y control del orden público en los espacios más concurridos, al disponer de capacidad de respuesta inmediata ante posibles altercados. En cuanto al resto de unidades, establecerán controles preventivos en estaciones de autobús y tren, a fin de evitar la introducción de drogas y armas, mientras que agentes vestidos con ropa civil se infiltrarán entre las multitudes. En la mira de todos los participantes está la prevención de delitos contra la libertad sexual, de odio y contra el patrimonio. Todo ello mientras, en el aire, un helicóptero sobrevolará permanentemente la zona.