La Asociación Libre de Mujeres inauguró este lunes en la playa gijonesa una nueva edición de una iniciativa que mantiene desde hace casi dos décadas y que convierte cada septiembre en un particular viaje a los veranos de hace un siglo
Por unos minutos, la playa de San Lorenzo viajó este lunes varias décadas atrás. Sombrillas, gorros, pololos y bañadores de inspiración años 20 tomaron parte del arenal gijonés de la mano de las mujeres de la Asociación Libre de Mujeres de La Corredoria, que inauguraron así una nueva edición de sus tradicionales Baños de ola. La iniciativa, que se ha convertido en una de las actividades más características del colectivo ovetense, vuelve a llenar de color las playas asturianas durante la primera semana de septiembre. Un grupo de sus integrantes recupera estos días la estética de los antiguos baños de mar para recorrer distintos arenales del centro de Asturias, una tradición que mantienen desde hace alrededor de 17 años.
El primer escenario de esta edición fue San Lorenzo. Allí, las participantes volvieron a enfundarse los trajes de baño de época que ellas mismas han confeccionado y que reproducen la indumentaria utilizada por las mujeres durante las primeras décadas del siglo XX. La imagen, poco habitual en pleno siglo XXI, vuelve a despertar la curiosidad de quienes se encuentran con ellas en la playa. No es la primera vez que sucede. A lo largo de los años, los Baños de ola se han convertido también en una forma de encuentro entre las propias integrantes de la asociación y en una actividad que llama la atención de bañistas y turistas. Las mujeres recorren la orilla, se fotografían y, en muchos casos, terminan explicando a quienes se acercan el origen de una tradición que nació, precisamente, de la iniciativa de las propias socias.
Un viaje a los veranos de hace un siglo
Los trajes son una parte fundamental de esta particular puesta en escena. Inspirados en los utilizados en torno a los años 20, recuperan una época en la que los baños de mar comenzaban a popularizarse como actividad de ocio, aunque la vestimenta femenina continuaba marcada por criterios de recato muy diferentes a los actuales. Los conjuntos incorporan diferentes elementos característicos de aquella época, como los gorros, las pequeñas sombrillas o los pantalones bajo las prendas de baño. Una estética que las integrantes de la asociación han convertido en parte inseparable de esta semana de playa.
La tradición comenzó hace aproximadamente 17 años, después de que varias mujeres del colectivo conocieran una iniciativa similar que se realizaba en Santander. La idea terminó trasladándose a La Corredoria y las propias integrantes comenzaron a confeccionar sus vestimentas para recrear aquellos antiguos baños de mar. Desde entonces, cada septiembre vuelven a repetir el ritual.
De San Lorenzo a otras playas asturianas
La inauguración en Gijón es solo el comienzo de una semana en la que las mujeres de La Corredoria tienen previsto desplazarse por diferentes playas asturianas. En anteriores ediciones, el recorrido ha incluido arenales como Luanco, Candás, Rodiles o Salinas, además de Gijón. El funcionamiento es sencillo: las participantes se desplazan juntas, generalmente en autobús, llegan a la playa ataviadas con sus trajes de época y disfrutan de un paseo junto al mar. Para muchas de ellas, el objetivo no es tanto bañarse como mantener el espíritu de aquellos antiguos baños de ola y compartir unas horas juntas.
De hecho, no todas llegan a meterse en el agua. Algunas, como explicaba el pasado año a miOviedo la presidenta de la asociación, Josefina Ardura Álvarez, prefieren simplemente «mojar los pies». El baño es, en buena medida, una excusa para reunirse, salir de la rutina y mantener viva una actividad que ya forma parte de la identidad del colectivo. Y también para dejarse ver. La estampa de varias mujeres vestidas como bañistas de principios del siglo XX no suele pasar inadvertida entre los usuarios de las playas. Las miradas, las fotografías y las preguntas de quienes se encuentran con ellas forman ya parte habitual de la jornada.
Los Baños de ola son la actividad más llamativa, pero no la única que mantiene durante el año la Asociación Libre de Mujeres de La Corredoria. El colectivo, constituido en 1991, reúne a más de un centenar de socias de distintas generaciones. Aunque buena parte de sus integrantes son mujeres mayores y muchas son viudas, la asociación cuenta también con mujeres de otras edades. «Aquí puede venir la que quiera», explicaban desde el colectivo, que nació con la intención de ofrecer un espacio de convivencia exclusivamente femenino.
A lo largo del año organizan distintas actividades y encuentros, entre ellos propuestas relacionadas con las manualidades, el ejercicio o el baile, además de comidas y excursiones. Los hombres pueden participar en algunas de estas últimas actividades, aunque la asociación mantiene su carácter femenino como una de sus señas de identidad.




