Las imágenes de vehículos invadiendo espacios peatonales incendian las redes y reabren el debate sobre la gestión de la movilidad en verano
Gijón volvió a vivir este domingo una de esas jornadas estivales en las que la ciudad parece quedarse pequeña. La coincidencia de varios focos de atracción de visitantes, entre ellos la Feria Internacional de Muestras de Asturias (FIDMA), el rastro dominical, las obras en el entorno del campus universitario y el cierre del aparcamiento del parque Hermanos Castro, derivó en un importante colapso circulatorio y en numerosas imágenes de vehículos estacionados sobre espacios peatonales y zonas verdes en las inmediaciones de El Molinón.
Las imágenes difundidas durante la jornada en redes sociales provocaron un intenso debate ciudadano, con cientos de comentarios que reflejan el malestar de una parte de los vecinos por la dificultad para encontrar aparcamiento y por la sensación de que la ciudad no dispone de infraestructuras suficientes para absorber la gran afluencia de visitantes durante el verano.
Uno de los aspectos que más críticas concentró fue el cierre del aparcamiento del parque Hermanos Castro durante la temporada estival debido a la celebración de conciertos y otros eventos. Numerosos usuarios consideran que la clausura de este espacio agrava un problema que, aseguran, se repite cada verano.
«Lo que no es normal es que el Ayuntamiento cierre desde junio hasta septiembre el aparcamiento público del parque Hermanos Castro. ¿Dónde quieren que aparque la gente que va a la playa, a la Feria o está de vacaciones?», lamentaba uno de los comentarios más respaldados.
También hubo quien recordó que, tras las obras del pozo de tormentas ejecutadas bajo el parque, la superficie se acondicionó con varios centenares de plazas de estacionamiento, defendiendo que su desaparición durante buena parte del verano tiene un impacto directo en barrios como La Arena o El Coto, donde los vecinos aseguran sufrir una creciente falta de plazas.
Críticas a la planificación
Buena parte de las opiniones apuntaron directamente a la planificación municipal. Algunos ciudadanos consideran que Gijón concentra demasiados eventos simultáneamente sin disponer de alternativas suficientes para absorber el volumen de tráfico.
«Queremos abarcarlo todo, mil eventos todas las semanas… y la ciudad no da para tanto», resumía un usuario.
Otro comentario incidía en la misma idea asegurando que «la ciudad no está preparada para recibir tal cantidad de turismo coincidiendo tantos eventos y con varios aparcamientos cerrados», criticando además que muchos parkings privados registran el cartel de completo prácticamente a diario.
Algunos fueron todavía más contundentes, calificando la situación de «caos total» y cuestionando que la promoción turística vaya acompañada de mejoras en movilidad e infraestructuras.
Aparcamientos indebidos y petición de sanciones
Las imágenes de vehículos sobre aceras, zonas peatonales o espacios verdes también generaron división entre los usuarios.
Mientras algunos consideraban que las escenas eran consecuencia directa de la falta de plazas, otros reclamaban una actuación más contundente por parte de la Policía Local.
«Eso no es caos, es infracción», resumía uno de los comentarios.
Otros pedían directamente la intervención de la grúa municipal y sanciones más severas para quienes estacionan donde no está permitido, con mensajes como «Se soluciona con grúa y multas», «Multas más altas» o «Hoy se ponen las botas los municipales».
Precisamente la actuación policial fue otro de los asuntos que centró el debate. Mientras algunos aseguraban no haber visto presencia de agentes durante buena parte del día, otros afirmaban haber observado a la Policía Local imponiendo numerosas sanciones durante la tarde e incluso a la grúa trabajando de forma continuada.
También hubo voces que pidieron cambiar de hábitos
No todas las opiniones responsabilizaron al Ayuntamiento. Varios usuarios defendieron que buena parte del problema reside en la costumbre de querer estacionar junto al destino.
Algunos recordaron la existencia del aparcamiento situado junto a Marina Civil y las lanzaderas gratuitas hacia la Feria de Muestras, mientras otros recomendaron dejar el vehículo en el entorno de la Universidad Laboral o utilizar directamente el transporte público.
«Es tan fácil como aparcar cerca de la Laboral y coger el autobús lanzadera gratuito», señalaba uno de los mensajes.
Otro resumía la solución con una frase aún más directa: «Autobús. Dejen el coche en casa».
También hubo quien restó dramatismo a la situación recordando que «todos los años es lo mismo» y que el incremento de visitantes forma parte de la temporada alta.
Autocaravanas, turismo y vecinos
El debate derivó igualmente hacia otros asuntos recurrentes cada verano en Gijón. Algunos ciudadanos atribuyeron parte de la saturación a la presencia de autocaravanas ocupando plazas de estacionamiento durante varios días, mientras otros rechazaban esa explicación recordando que estos vehículos ocupan el mismo espacio que cualquier turismo.
Las críticas también se dirigieron al crecimiento del turismo. Varios comentarios hablaban de una ciudad «invadida» durante los meses estivales, mientras otros defendían precisamente que esa elevada afluencia de visitantes es consecuencia del éxito de Gijón como destino.
«Morir de éxito», resumía gráficamente uno de los participantes en el debate.
Un problema que se repite cada verano
Más allá de las diferentes posiciones, existe un denominador común en buena parte de los comentarios: la sensación de que la escena vivida este domingo no constituye una excepción.
«Todos los años es lo mismo», «No es ninguna novedad» o «Lo de todos los veranos» fueron algunas de las expresiones que más se repitieron entre los usuarios.
La combinación de grandes eventos, elevada ocupación turística, aparcamientos cerrados temporalmente y una fuerte dependencia del vehículo privado volvió a poner sobre la mesa un debate que resurge cada verano en Gijón: cómo compatibilizar la intensa actividad turística y cultural con una movilidad capaz de absorber decenas de miles de desplazamientos sin que barrios como El Bibio, La Arena o El Coto acaben convirtiéndose en un enorme aparcamiento improvisado.