
Una ciudad no se gobierna con anuncios, sino con decisiones que terminan convirtiéndose en realidad

Las viviendas que todavía no tienen puerta
Pocas cuestiones reflejan mejor esta situación que la vivienda.
En 2025, el Ayuntamiento presentó el Plan Llave: 500 viviendas públicas, con una primera fase de 120, cuya licitación estaba prevista para los primeros meses del año. En noviembre, aquella licitación quedó desierta. No se presentó ninguna empresa.
Después llegaron las explicaciones, las responsabilidades compartidas y la necesidad de reformular el programa. El Ayuntamiento señaló al Principado por la falta de actualización de los módulos de precio. Mientras tanto, el tiempo siguió pasando.
Y las viviendas siguen sin empezar.
Hay, además, una circunstancia que merece ser recordada. La vivienda pública no figuraba en el programa electoral de 2023 que devolvió a Carmen Moriyón a la Alcaldía. Ni una sola línea.
No deja de resultar significativo que una de las cuestiones que más preocupaban ya entonces a una parte importante de la ciudadanía no formara parte de las prioridades electorales y que, cuando finalmente aparece en la agenda municipal, lo haga acompañada de una fecha que se resiste a convertirse en obra.
Una llave, al fin y al cabo, sirve para abrir una puerta. No para anunciarla.
El tiempo como refugio
Algo parecido ocurre con el Muro de San Lorenzo.
Desde 2023 existe el denominado Plan Muro. Lo que existe en la realidad es un estudio geotécnico. Se ha dedicado tiempo y dinero público a determinar que aquello que se pretendía hacer era técnicamente posible.
Es un paso necesario, sin duda. Pero no es la obra.
Ahora el horizonte vuelve a situarse en 2027. Y quizá convenga preguntarse qué tiene esa fecha para haberse convertido en una especie de refugio recurrente de su política municipal. Es lo suficientemente cercana como para parecer un compromiso y lo suficientemente lejana como para no exigir todavía resultados además de llenar de proyectos un año de elecciones municipales cuando lo que se llena es de incumplimientos.
Algo semejante sucede con El Solarón, aquel proyecto destinado a convertirse en un corredor verde capaz de conectar el centro con el oeste de la ciudad. Se habló de implicar a las distintas administraciones para hacerlo posible. Pero gobernar también significa hablar con quien tiene una competencia que uno necesita, negociar y alcanzar acuerdos.
Las ciudades no avanzan únicamente con comunicados y cartas a ministros.
Cuando la pobreza espera demasiado
Hay cuestiones, sin embargo, ante las que resulta más difícil aceptar que el tiempo pueda ser una respuesta.
El propio programa electoral de 2023 recordaba que el Plan de Erradicación de la Pobreza había sido aprobado por el Pleno en 2021 y que, hasta entonces, no se había hecho nada al respecto.
La frase, por sí sola, debería haber servido como una llamada de atención.
Porque detrás de un plan de pobreza no hay únicamente expedientes, partidas presupuestarias o procedimientos administrativos. Hay personas. Hay familias. Hay situaciones que no admiten la comodidad de una fecha futura.
Mientras tanto, los recursos públicos existen y la Fundación Municipal de Servicios Sociales continúa desempeñando un papel central en esta materia. La cuestión, por tanto, no es únicamente cuánto se gasta, sino qué resultados produce ese gasto y hasta qué punto consigue cambiar la vida de quienes más lo necesitan.
Una Administración puede justificar un retraso administrativo. Resulta mucho más difícil justificar indefinidamente una ausencia de resultados cuando el problema que pretende resolver sigue delante de nosotros.
Once años durmiendo la siesta
Quizá sea este el punto esencial.
No estamos ante una dificultad exclusiva de los últimos tres años. La sucesión de proyectos pendientes y compromisos aplazados invita a mirar más atrás.
La universidad politécnica que algún día debía convertir a Gijón en un referente de I+D. El Foro de la Competitividad. Las instalaciones deportivas de la zona oeste. La promesa de que ningún barrio se sentiría discriminado.
Son compromisos de distintas épocas que han ido ocupando un lugar peculiar en la memoria de la ciudad: permanecen suficientemente vivos como para ser recordados y suficientemente inconclusos como para volver a ser anunciados.
Y quizá ahí se encuentre el rasgo más reconocible de este modo de gobernar: una cierta política de la espera. Una manera de administrar los conflictos sin terminar de resolverlos, de aplazar decisiones difíciles y de confiar en que el calendario haga lo que la gestión no ha conseguido.
Es una política que procura no levantar demasiado la voz. Pero una ciudad tampoco se transforma a base de silencio.
Una ciudad no puede vivir siempre en el futuro
Gijón no necesita más anuncios. Necesita que los anuncios terminen.
Necesita vivienda que pueda habitarse, proyectos urbanos que puedan caminarse y políticas sociales capaces de producir resultados. Necesita, sobre todo, una Administración que explique lo que hace, lo que no puede hacer y por qué.
Gobernar no significa acertar siempre. Significa decidir. Y cuando una decisión no funciona, corregirla. Cuando una competencia corresponde a otra Administración, negociar. Cuando un proyecto resulta inviable, explicarlo. Y cuando se promete algo, procurar que exista una fecha en la que deje de ser una promesa.
Porque 2027 no puede ser siempre la respuesta.
Una ciudad no puede acostumbrarse a vivir en el mañana. El mañana es un horizonte necesario; pero también puede convertirse en una magnífica manera de no responder por el presente.
Gijón merece más, algo más sencillo y, a la vez, más exigente: que las palabras recuperen su valor.
Que un plan sea un plan y no solo un nombre.
Que una fecha sea un compromiso y no un horizonte móvil.
Y que una llave, cuando finalmente llega a las manos de un ciudadano, sirva para abrir una puerta a una vida mejor.
No para recordar que algún día quizá la habrá , sin fechas, sin pruebas, solo desesperanza.
Carmen Moreno es precandidata a la Alcaldía de Gijón
Si la llave te la tiran al desagüe… poco que hacer
La llave se imprime y así ya está hecho el márquetin. Lo de la Av Príncipe de Asturias es un ejemplo de como se está quedando ésta ciudad.
P.D: Muy buena columna
Que sepas que ka Avenida Prinipe de Asturias pertenece al gobierno de la Nación. Puedes pedir explicaciones a tu querido Ministro de Transportes Iscar Puente.
Por favor antes de escribir algo informaros un poquito…
Y ahora que te retiraste de la carrera por la alcaldía en que queda todo esto??
Que opinas de tu partido tan democrático???