El sindicato alerta de posibles movilizaciones indefinidas después de la temporada estival si sus demandas no son atendidas; la lista incluye la jornada laboral de 35 horas semanales, mejoras en guaridas y descansos, o un cupo de 35 pacientes en Primaria

La penúltima de las semanas de huelga intermitente en el Servicio de Salud del Principado (SESPA) llega hoy a su fin. Por lógica, eso debería significar que miles de usuarios de dicho sistema respirarán tranquilos durante, al menos, un mes, hasta que arranque la última de ellas, fechada del 15 al 19 de junio. Sin embargo, pocos pueden permitirse abrazar esa paz, inquietos por la duda que, en los últimos días, planea sobre la región… ¿Habrá, al fin, huelga indefinida al término del periodo estival? Desde luego, el sindicato ‘Médicos del SESPA’, convocante de los paros actuales, no lo descarta. Y así volvieron a hacerlo notar ayer jueves sus afiliados, decenas de los cuales se concentraron ante la sede de Presidencia, en Oviedo, para exigir que el líder autonómico, el socialista Adrián Barbón, intervenga «personalmente» y logre que se atiendan sus reivindicaciones. En caso contrario, la amenaza es clara: una vez finalice el verano, se podría optar por una huelga indefinida de médicos en la pública. Y, advierten, nadie desea tal escenario.
De todas las peticiones que integran la lista, la más urgente para los médicos es decretar una jornada laboral que no supere las 35 horas semanales. «Hay gente que puede llegar a trabajar cincuenta, sesenta o setenta horas», detalló ayer Carolina García, portavoz del sindicato, describiendo una realidad que «contrasta con las del resto de trabajadores sanitarios». En un escalón inmediatamente inferior, aunque también importante, se halla la mejora del sistema de Atención Primaria, petición de bebe del «absoluto desbordamiento» que padecen algunos médicos. De hecho, en palabras de García, dichos profesionales están «completamente colapsados, con agendas que superan los cincuenta o sesenta pacientes», a pesar del acuerdo alcanzado en febrero. La consecuencia, insisten en el sindicato, es que muchos de dichos paciente «acuden y no pueden ser atendidos, porque no hay hueco para ellos». Así, se reclama fijar un cupo de 35 pacientes en Primaria, algo que, opinan, podría compensar el problema. Por último, otra de las reivindicaciones en los puestos de salida del listado es la mejora de las guardias localizadas, y de las guardias y descansos correspondientes a los residentes. Por último, se pide la equiparación para especialidades en desequilibrio, o sin guardias.
Por supuesto, y como suele decirse, una imagen vale más que mil palabras. Por ello, además de recordar urbi et orbe sus exigencias, los integrantes de ‘Médicos del SESPA’ simbolizaron ayer su malestar colgando sus batas del vallado perimetral de la Junta General del Principado. Un gesto pensado para dar forma física a su hartazgo tras un año de acciones sin conseguir avances relevantes, y que estuvo acompañado por la lectura de un manifiesto redactado al efecto, a cargo de la mencionada Carolina García. Así, la portavoz alertó de que, «si el Gobierno de Adrián Barbón continúa ignorando este conflicto, estará repitiendo el error cometido con la huelga de Educación y, ahora, con las ‘Escuelinas’, y tendremos que dar un paso más». Ese paso, por supuesto, es el de la hipotética huelga indefinida tras el verano, que, llegado el caso, se emprenderá a partir de «una decisión que tomamos todos». Y es que, insistió García, «hemos presentado propuestas serias, realistas, detalladas y perfectamente viables, elaboradas con rigor, pensando no solo en los médicos, sino en la sostenibilidad del sistema y en la seguridad de los paciente». Las mismas que, hasta la fecha, salvo «promesas vagas» de estudiar alternativas, no han obtenido respuesta. «No ha habido avances concretos, ni compromisos, ni nuevas convocatorias de diálogo», lamentó. Y concluyó incidiendo en que «lo que está en juego es la supervivencia de una sanidad pública de calidad».