La atleta gijonesa, de 71 años y que se inició en esa actividad hace once, es recibida en su ciudad natal por la actual alcaldesa, Carmen Moriyón; su paso por el Ayuntamiento le sirve para instar a toda persona a que abrace el deporte como método de autocuidado

¿Cómo se imaginan cuando rebasen la frontera de los 70 años? Ya felizmente jubilados, dirán casi todos. Seguro que más de uno se ve rodeado de hijos y nietos. Incluso es posible que abunden los que fantasean con un tiempo libre que llenar de pasiones, aficiones y placeres ajustados a los deseos de cada cual. Bien, hace ya once años, antes incluso de llegar al final de su etapa laboral, que Josefina Collado -‘Pepa’, para quienes se han ganado su confianza- encontró aquello con lo que ocupar ese tiempo: la marcha nórdica. Y ahora, a sus 71 años, esa mezcla de fascinación, esfuerzo y constancia han convertido a esta gijonesa en la campeona del mundo de dicha disciplina. Un honor nada desdeñable por el que ayer martes ella misma, junto con compañeras del club ‘Marcha Nórdica Gijón’, fue recibida en el Ayuntamiento de su ciudad natal por los ediles de Deportes, Jorge Pañeda, y de Cultura, Montserrat López, así como por la actual regidora, Carmen Moriyón, quien no dudó en referirse a Collado como «una inspiración».
Hay cierta imagen de simplicidad en este deporte que la aludida, aprovechando su presencia en la Casa Consistorial, se apresuró a desterrar. «Hacer marcha nórdica no es caminar con bastones», apuntó; por el contrario, el deporte al que ha consagrado esta etapa de su vida permite movilizar hasta el 90% del cuerpo, con el aliciente añadido de que «cualquiera lo puede practicar». La propia Collado es un ejemplo de ello; pese a padecer artrosis en sus manos, hoy por hoy «las tengo funcionales al 100%», una mejoría que mantiene «pasmada» a su reumatóloga. La revalidación definitiva le llegó este año, en Finlandia -cuna de esta actividad, por azares del destino-. Allí, y siendo la única de los 34 atletas españoles mayor de 70 años, la gijonesa se alzó con una medalla de oro y otra de plata en el internacional de marcha nórdica, un doble podio que la ha convertido en un referente. «No tengo palabras; le estoy muy agradecida a la vida», sentenció, antes de incidir en lo crucial que es mantener un estilo de vida saludable en los últimos compases de la propia vida.