La Policía Nacional ha logrado identificar a los dos presuntos autores, que están fuera de Asturias, pero recuerda la necesidad de desconfiar de cualquier indicio del conocido como timo del ‘hijo en apuros’, cada vez más frecuente

El teléfono vibra La pantalla se ilumina. El vistazo de su dueño llega en pocos segundos. Y el mensaje que se despliega ante sus ojos apenas induce a la sospecha: «Hola, papá. Mi otro teléfono está roto; este es mi nuevo número, que puedes guardar». Con esas sencillas líneas, escritas de múltiples formas más o menos parecidas, comienza el calvario del conocido como timo del ‘hijo en apuros’, una modalidad delictiva que, aunque con unos pocos años a cuestas, de un tiempo a esta parte está ganando peso en la geografía española. Y Asturias ha sido escenario de uno de los ejemplos más recientes. Tal como trascendía este martes, agentes de la Policía Nacional han identificado a los dos presuntos autores de una de tales estafas, que consiguieron sustraer hasta 6.500 euros a un vecino de la capital asturiana, haciéndose pasar por su hijo y pidiéndole dinero. Los datos de ambos sujetos, que se encuentran fuera del Principado, pero no del país, ya han sido puestos en conocimiento de las autoridades judiciales. No obstante, el principal valor de este caso es la posibilidad de que sirva para que los ciudadanos extremen las precauciones y, sobre todo, comprendan cómo trabajan estos ‘cacos’.
Siempre según fuentes policiales, el detonante del timo del ‘hijo en apuros’ es, precisamente, la recepción de un mensaje de texto en el que alguien, supuestamente el hijo de la víctima, alega que ha perdido su número de teléfono habitual, o que está teniendo problemas con el mismo, y que escribe desde el de un amigo. Tras un breve diálogo, pensado para aparentar normalidad y ganarse la confianza del incauto, el artífice de la estafa le pide al primero que le haga una o más transferencias bancarias por las razones más variopintas: comprar un ordenador, adquirir ropa, pagar una deuda… En este punto, es frecuente evitar motivos como el abono de un alquiler o el arreglo de un vehículo, al ser imposible confirmar si el hijo real vive de alquiler, o es poseedor de medio de transporte propio. La víctima, pues, acude a su banca online y efectúa la transferencia; entonces, el dinero llega a una cuenta abierta en España por una ‘mula bancaria’ -un comisionista- que, de inmediato, lo deriva a otra cuenta, usualmente en el extranjero.
¿Es posible blindarse frente a estas prácticas? Pues, pese a que nadie está exento de poder ‘picar’ alguna vez, sí, hay mecanismos para ello. De entrada, la Policía Nacional aconseja mantener la sangre fría, no facilitar nunca datos personales, y desconfiar de todo mensaje de un supuesto familiar en apuros que no llegue a través de su número regular. A ese respecto, se anima encarecidamente a llamar al teléfono de la persona en cuestión que sí se tiene almacenado en la agenda, para confirmar si, efectivamente, lo que se está narrando mediante mensajes es cierto. Por último, siempre es sospechoso que el supuesto ‘hijo en apuros’ se niegue a usar la cámara del smatphone, o a mantener una charla telefónica, al igual que una excesiva urgencia en el pago del dinero solicitado. Finalmente, ante la más mínima sospecha, y si es inviable contactar con el familiar ‘real’, lo mejor es no realizar la operación que los ‘cacos’ piden, y dejar correr el hecho.