«¿Hasta cuándo vamos a estar callados?»: el descontento estalla en sectores del PP ante el posible comercio de sillones

La posibilidad de una futura coalición electoral entre el Partido Popular y Foro Asturias ha comenzado a generar importantes tensiones internas en distintas agrupaciones populares del Oriente asturiano. La información publicada en exclusiva por este diario sobre las exigencias que estaría planteando Foro en una hipotética negociación con el PP ha provocado enfado entre cargos y militantes populares que observan con preocupación una operación que consideran difícil de explicar en determinados territorios.
Fuentes del PP consultadas reconocen que “hay mucha incertidumbre” y aseguran que existe una sensación creciente de “falta de transparencia” sobre los movimientos que se están produciendo en la dirección regional. En algunos concejos del Oriente, donde durante años la relación entre ambas formaciones ha estado marcada por enfrentamientos políticos y personales de gran intensidad, una integración podría convertirse en un conflicto de difícil gestión.
«Es un error. Lo dice todo el mundo. Yo no conozco a nadie que le parezca bien», asegura un veterano dirigente popular de la comarca. Otro cargo del partido se muestra aún más contundente: «Es juntarse a un partido muerto».
Las reticencias no se limitan únicamente al posible acuerdo, sino también al recuerdo de experiencias pasadas. «No tiene sentido cuando tenemos el recuerdo de la última vez. Les revivimos, les dimos un diputado nacional y les financiamos», lamenta otro responsable popular, convencido de que una nueva alianza podría beneficiar más a Foro que al propio PP.
Las críticas circulan cada vez con más intensidad entre dirigentes locales que observan con preocupación cómo podría afectar una eventual coalición a municipios, históricamente dominados por los populares, donde la rivalidad entre ambas organizaciones ha sido especialmente dura durante la última década. Algunos consideran que sería muy complicado pedir a militantes y simpatizantes que compartan candidatura con personas contra las que han competido de manera directa durante años.
«Hasta cuándo vamos a estar callados», se pregunta uno de los consultados. Otro admite que existe un sentir generalizado que apenas se verbaliza públicamente. «Muchos piensan lo mismo, pero hay miedo a las represalias», asegura.
La preocupación habría llegado incluso a la dirección nacional del partido. Distintas fuentes sostienen que en Génova conocen el clima de incertidumbre que existe en Asturias y las dudas que genera cualquier operación que afecte al liderazgo regional y a los equilibrios internos del partido.
Precisamente por ello, entre algunos veteranos del PP asturiano han comenzado a reaparecer recuerdos de uno de los episodios más traumáticos de la historia reciente de la derecha regional: la ruptura de 1998 entre el entonces presidente del Principado, Sergio Marqués, y la dirección nacional encabezada por Francisco Álvarez-Cascos.
Aquella crisis, cuyo punto de inflexión se produjo durante una convención celebrada en Cangas de Onís, acabó dinamitando el único Gobierno autonómico que ha tenido el Partido Popular en Asturias. Durante poco más de tres meses saltaron por los aires amistades políticas, alianzas internas y estructuras orgánicas que parecían sólidas.
Algunos dirigentes recuerdan especialmente el protagonismo que tuvieron en aquellos acontecimientos figuras como Alicia Fernández Armayor, estrecha colaboradora de Mercedes Fernández, en una batalla interna que terminó cambiando el rumbo político de Asturias durante décadas.
Las comparaciones comienzan ahora a escucharse en conversaciones privadas dentro del partido. No porque la situación sea idéntica, sino porque muchos perciben elementos comunes: disputas por el poder orgánico, negociaciones poco transparentes para las bases y una creciente sensación de desconexión entre la dirección y determinados territorios.
Uno de los dirigentes consultados resume el sentimiento existente con una frase que todavía hoy conserva una enorme carga simbólica dentro del centroderecha asturiano. Una reflexión atribuida a Francisco Álvarez-Cascos durante aquellos convulsos años: «Vale más partido sin gobierno que gobierno sin partido».
Mientras las conversaciones sobre una posible alianza siguen envueltas en la discreción y sin confirmación oficial, el debate ya se ha instalado en las estructuras locales del PP. Especialmente en el Oriente, donde muchos militantes observan con inquietud una operación que podría alterar viejos equilibrios y reabrir heridas políticas que, para algunos, nunca terminaron de cerrarse. Algunos recordaban como la presidenta de Foro Asturias, Carmen Moriyón, se refería en 2021 a los concejales tránsfugas de Ribadesella, Cangas o Llanes: «Corruptos». El malestar, de momento, ya es visible.
Un muerto que está muy vivo
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Noticia muy interesada. Es la desunión lo que perpetúa a la izquierda