Los ganaderos piden cautela ante una infección que puede provocar importantes pérdidas de producción y problemas reproductivos

La expansión del virus Shamonda por diferentes países europeos, incluida España, ha encendido las alarmas en el sector ganadero. La detección de nuevos casos en explotaciones de vacuno y las informaciones sobre el fallecimiento de un paciente en Francia han aumentado la preocupación, aunque las organizaciones agrarias insisten en la necesidad de evitar el alarmismo y esperar a conocer las conclusiones de las investigaciones oficiales.
La Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha realizado un llamamiento a la prudencia dirigido tanto a los profesionales del sector como a las autoridades sanitarias y los medios de comunicación. La organización considera fundamental que cualquier información relacionada con la posible transmisión del virus a las personas proceda de organismos oficiales y esté respaldada por evidencias científicas.
La preocupación se ha intensificado después de conocerse el fallecimiento de un paciente hospitalizado en Lyon, Francia, que presentaba una inmunodepresión grave. El afectado comenzó a desarrollar síntomas neurológicos y murió aproximadamente dos semanas después. Sin embargo, las autoridades francesas mantienen abiertas las investigaciones clínicas, biológicas y epidemiológicas para determinar hasta qué punto la infección pudo contribuir al desenlace.
Desde los ministerios franceses de Sanidad y Agricultura han trasladado un mensaje de tranquilidad, asegurando que, con la información disponible, no existe un riesgo sanitario identificado para la población general.
El virus ya está presente en seis provincias españolas
Mientras continúan las investigaciones sobre su posible repercusión en humanos, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación mantiene activo el seguimiento de la enfermedad en España.
El Laboratorio Central de Veterinaria de Algete ha confirmado la presencia del virus Shamonda tipo 1 en explotaciones de Córdoba, Toledo, Ávila, Madrid y Girona. En esta última provincia se identificaron tres explotaciones de vacuno lechero afectadas el pasado 20 de octubre. Por su parte, Cantabria ha comunicado la detección del virus Shamonda tipo 2.
Los animales infectados presentan principalmente fiebre, diarrea y una disminución de la producción de leche, síntomas que coinciden con los observados en otros países europeos. También pueden registrarse alteraciones reproductivas y pérdidas económicas para las explotaciones.
Aunque la enfermedad puede afectar a una parte importante del rebaño, los animales suelen recuperarse progresivamente mediante tratamientos destinados a aliviar los síntomas.
El Ministerio ha señalado que mantiene una vigilancia especial sobre la evolución de los casos, las características de los virus identificados y su relación con las variantes detectadas en otros países.
La situación europea también preocupa a los profesionales ganaderos. Al menos trece países y territorios han comunicado recientemente detecciones del virus, entre ellos Alemania, Bélgica, Austria, Italia, Portugal, Irlanda, Países Bajos, Suiza y Francia.
Precisamente Francia presenta una de las expansiones más destacadas, con presencia confirmada en 54 departamentos. En 52 de ellos se han identificado bovinos con síntomas compatibles con la infección.
La enfermedad también ha sido detectada en ovejas, con episodios especialmente preocupantes por la aparición de malformaciones congénitas en corderos. En septiembre se confirmaron casos en los departamentos franceses de Oise y Aveyron, donde se observaron alteraciones graves en las extremidades y mandíbulas de animales recién nacidos.
Portugal, por su parte, confirmó cinco explotaciones bovinas positivas el pasado 9 de octubre, mientras que Eslovenia notificó su primer foco en una explotación de la región de Savinja.
Los ganaderos reclaman más información y recursos
Ante este escenario, Unión de Uniones exige al Gobierno central que refuerce los canales de comunicación con el sector primario y facilite información actualizada sobre la evolución de la enfermedad.
La organización también reclama una mayor inversión pública en investigación veterinaria, así como recursos suficientes para desarrollar vacunas y mejorar la prevención de enfermedades emergentes.
El objetivo, sostiene el sector, debe ser proteger la salud animal, reducir las pérdidas económicas de las explotaciones y evitar que la incertidumbre genere una alarma social injustificada.
Por el momento, las autoridades mantienen la vigilancia epidemiológica y recuerdan que las investigaciones sobre el caso humano detectado en Francia todavía no permiten establecer conclusiones definitivas sobre la relación entre la infección y el fallecimiento.