Uno de ellos habría colisionado contra el vehículo, resultando herido de gravedad, junto con otro de los tres ocupantes del turismo, de un total de trece lesionados de diversa consideración; en cuanto al segundo corredor, se habría dado a la fuga

«Tanto va el cántaro a la fuente que, al final, se rompe», reza el dicho. Y tanto tiempo se lleva alertando de los riesgos que entrañan las carreras ilegales que suelen celebrarse en el alto del Infanzón que, antes o después, tenía que suceder una desgracia. El día en cuestión fue el pasado 18 de abril, cuando uno de tales eventos se saldó con el vuelco de un autobús que colisionó contra uno de dos turismos enzarzados en un ‘pique’ en la N-632; trece personas, incluidos tres ocupantes de uno de los coches, resultaron heridas de diversa consideración. Y ahora la Guardia Civil está investigando a dos jóvenes por su presunta responsabilidad en aquel suceso. Al primero de ellos, de 24 años y uno de los dos heridos graves registrados dentro del coche implicado, se le achacan varios delitos de lesiones por imprudencia, y otro de conducción temeraria; en cuanto al segundo investigado, dos años mayor que el anterior, se le atribuyen ese último y el de omisión del deber de socorro, al haberse dado a la fuga.
Si bien la participación del instituto armado, en estrecha colaboración con la Policía Local de Gijón, fue crucial en los primeros instantes del hecho, para regular el tráfico y brindar los primeros auxilios a las víctimas, su papel cobró importancia durante los dos meses siguientes. Ya los primeros testimonios recabados sobre el terreno mencionaban un ‘pique’ entre dos conductores, y la imposibilidad de esquivarlos de la conductora del autobús –recientemente homenajeada por los vecinos de Somió-. Con el primero de los dos corredores hospitalizado e identificado, los esfuerzos de la Unidad de Investigación de Seguridad Vial (UNIS) se centraron en tratar de dar con su oponente. Y, en ese sentido, se revelaron esenciales tanto la contribución de diversos equipos especializados de la Benemérita, como las aportaciones de la Policía Local. Porque fueron las imágenes grabadas por las cámaras de vigilancia de la zona, aportada por ese último cuerpo, las que posibilitaron encajar las últimas piezas, reconocer el segundo turismo, poner nombre y rostro a su conductor y, finalmente, elevar el caso a las autoridades judiciales competentes.