La carabela portuguesa se ha convertido en uno de los mayores riesgos para los bañistas en Asturias, provocando cierres temporales y restricciones al baño en algunas de las playas más concurridas

Si hay un animal capaz de arruinar una jornada de playa en Asturias, ese es la carabela portuguesa. Aunque muchos la confunden con una medusa, en realidad se trata de un sifonóforo, una colonia de organismos que actúan como un único ser vivo y cuya picadura es mucho más peligrosa que la de la mayoría de medusas presentes en el Cantábrico.
En los últimos veranos, especialmente en el litoral central y oriental, la presencia de medusas y carabelas portuguesas ha obligado a cerrar playas, izar banderas rojas y activar protocolos de emergencia.
Las playas con más avisos
Playa de San Lorenzo
Es la playa asturiana donde más repercusión tienen los avistamientos. En distintos episodios recientes se han detectado ejemplares de carabela portuguesa, llegando a restringirse el baño en varios sectores del arenal.
Playa de Poniente y Playa del Arbeyal
Las playas urbanas gijonesas suelen verse afectadas cuando las corrientes acercan estos organismos al litoral. En varias ocasiones las tres playas de la ciudad han activado alertas simultáneas.
Playa de Rodiles
Es una de las playas que aparece con frecuencia en los avisos por carabelas portuguesas. En algunos episodios recientes fue una de las zonas bajo vigilancia especial por su presencia.
Playas de Llanes
El concejo oriental es uno de los más afectados cuando llegan grandes bancos de carabelas. En un solo episodio llegaron a cerrarse al baño siete playas: Toranda, Torimbia, Niembru, Barru, Borizu, Ballota y Poo.
Occidente asturiano
Las playas de Luarca también han registrado importantes arribadas. En agosto de 2025 llegaron a retirarse decenas de ejemplares en una sola jornada y se activó la bandera roja en varios arenales.
¿Por qué son tan peligrosas?
La carabela portuguesa (Physalia physalis) se reconoce fácilmente por una especie de vela o flotador azul violáceo que sobresale de la superficie del agua. El verdadero peligro está debajo: sus tentáculos pueden alcanzar varias decenas de metros de longitud y contienen miles de células urticantes cargadas de veneno neurotóxico.
Los expertos advierten de que incluso un ejemplar muerto sigue siendo peligroso. Los tentáculos desprendidos pueden continuar provocando picaduras durante horas o incluso días después de llegar a la orilla.
Los síntomas más habituales incluyen:
- Dolor muy intenso.
- Inflamación y enrojecimiento.
- Náuseas y vómitos.
- Mareos.
- Reacciones alérgicas severas en personas sensibles.
En casos excepcionales pueden producirse complicaciones graves que requieren atención médica inmediata.
Qué hacer si te pica una carabela portuguesa
El SEPA recomienda:
- Salir del agua inmediatamente.
- Lavar la zona únicamente con agua de mar.
- No utilizar agua dulce.
- No frotar la herida.
- No aplicar amoniaco, vinagre ni orina.
- Retirar posibles restos con pinzas o guantes.
- Aplicar frío sin contacto directo con la piel.
- Acudir a un puesto de socorro o centro sanitario si aparecen mareos, vómitos o una reacción importante.
Un visitante cada vez más frecuente
Las autoridades llevan varios años alertando de un aumento de los avistamientos en el Cantábrico. Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco registran cada verano más episodios relacionados con carabelas portuguesas, obligando incluso al cierre temporal de playas. Los científicos apuntan a factores como el calentamiento del agua, los cambios en las corrientes marinas y la disminución de algunos depredadores naturales.