Los espacios se han logrado adaptando un número igual de ‘islas’ subterráneas, hasta ahora útiles solo para residuos mezclados no reciclables, y para el reciclaje de vidrio, envases y papel-cartón

No es frecuente ver en Gijón contenedores específicos para acoger basura orgánica sumergidos bajo tierra. O no lo ha sido… Hasta ahora. Tal como trascendía ayer martes, la Empresa Municipal de Servicios de Medio Ambiente (EMULSA) ha intervenido en un total de veinticinco puntos de depósito soterrados de la ciudad -denominados ‘islas’ en el argos técnico del sector-, adaptándolos para dar servicio a la recogida selectiva de materia orgánica en el casco urbano. De ese modo, se añade una funcionalidad más a los almacenamientos para la fracción resto -los residuos mezclados no reciclables-, y a los de reciclaje de vidrio, envases y papel-cartón, únicos disponibles hasta ahorra.
Así las cosas, en adelanto uno de los ‘buzones’ de cada ‘isla’ pasa a estar destinado a los biorresiduos, o residuos orgánicos. Una categoría que, atención al dato, abarca restos de comida, servilletas con grasa y otros objetos que deben depositarse de forma separada en los contenedores marrones, para su reciclaje en compost o electricidad. A tal fin, y para evitar confusiones, se ha llevado a cabo una mejora integral de la rotulación en un total de 200 contenedores soterrados, tanto de orgánica como de fracción resto. En cuanto a esas ‘islas’ modificadas, han sido seleccionadas por su presencia en las zonas con mayor densidad de población y tránsito del centro de Gijón.