La asociación vecinal exige un paso alternativo antes de que Adif clausure los accesos ferroviarios utilizados para llegar a colegios, autobuses y comercio
La Asociación de Vecinos Alfonso Camín de La Calzada ha vuelto a poner el foco sobre uno de los problemas de movilidad que afectan a la zona oeste de Gijón. El colectivo vecinal denuncia las condiciones en las que se encuentra el paso que conecta La Calzada con El Lauredal, bajo un puente ferroviario, donde la estrechez de las aceras, la presencia de maleza y el estado de la infraestructura obligan, según advierten, a numerosos peatones a caminar por la carretera, compartiendo espacio con los vehículos.
La asociación ha difundido un vídeo grabado a pie de calle para mostrar las dificultades que encuentran diariamente los residentes. «Tenemos esta acera que es muy estrecha y cada vez que pasan dos personas y se juntan con un carrito de bebés o con un carro de compra, tenemos que bajar a la carretera, con el peligro que eso conlleva», explica uno de sus representantes durante la grabación.
La situación resulta especialmente complicada para las personas con movilidad reducida, las familias con niños pequeños y quienes necesitan transportar carros de la compra. La pendiente del recorrido y la vegetación que invade parte de la acera reducen todavía más el espacio disponible. Además, según denuncia la entidad, en el lado contrario de la carretera ni siquiera existe una acera habilitada para los peatones.
El deterioro del puente constituye otra de las principales preocupaciones vecinales. Desde la asociación aseguran que se han producido desprendimientos de cascotes que han requerido la intervención de los bomberos en varias ocasiones. Temen que nuevos desprendimientos puedan alcanzar a alguna persona o vehículo que transite bajo la estructura.
A ello se suma la presencia de numerosas palomas que anidan en la parte inferior del puente. Sus excrementos, denuncian, generan condiciones insalubres en una zona de paso habitual. «Te puede caer en la cabeza o a un bebé, a un crío, lo que sea», advierten desde el colectivo.
Las últimas lluvias también han agravado las dificultades para caminar por este itinerario. En las imágenes difundidas por la asociación se observa vegetación y material desprendido de un pequeño talud que ocupa parte de la acera, estrechando todavía más un espacio que ya consideran insuficiente.
Preocupación por el cierre de los pasos ferroviarios
Sin embargo, la reivindicación vecinal va más allá del mantenimiento del puente. La Asociación Alfonso Camín muestra su preocupación por el cierre de los pasos sobre las vías de El Lauredal que, según señala, Adif prevé ejecutar antes de que termine este año.
El colectivo sostiene que, por el momento, no se ha habilitado una alternativa que garantice las conexiones peatonales que utilizan diariamente los residentes. Una situación que, advierten, podría dificultar considerablemente la movilidad entre distintos puntos de la zona oeste.
Actualmente, explican, numerosos vecinos atraviesan las vías utilizando los conocidos como pasos «domésticos», recorridos empleados tradicionalmente para desplazarse entre barrios. La asociación rechaza que su utilización pueda interpretarse únicamente como una conducta incívica y recuerda que, para muchas personas, constituyen una conexión cotidiana con paradas de autobús, centros educativos, comercios y otros servicios esenciales.
Por ello, reclaman que cualquier actuación destinada a clausurar estos accesos ferroviarios vaya acompañada previamente de una solución peatonal segura y accesible.
«Reclamamos un paso seguro y digno antes de cualquier cierre», subraya la asociación, que pide una respuesta inmediata de las administraciones competentes.
La entidad insiste en que el objetivo no es mantener cruces ferroviarios inseguros, sino garantizar que su eliminación no perjudique la movilidad de los residentes. Mientras tanto, solicita actuaciones urgentes de limpieza, mantenimiento y mejora de la accesibilidad en el paso bajo el puente.