miércoles, abril 14, 2021
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La cara de la pobreza en Gijón: la miseria en Asturias duplica el dato de 2008

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La pobreza severa en Asturias en 2018 duplica el dato de 2008, según el X Informe de seguimiento del indicador de riesgo de pobreza y exclusión social en Asturias (2008-2019), lo que pone de manifiesto la grave situación por la que están pasando muchos gijoneses y gijonesas.

“Desde que estalló la crisis del Covid hemos notado un claro cambio en el perfil de las personas que atendemos. Nos encontramos con personas que nunca antes habían necesitado ayuda de organizaciones como la nuestra y con un volumen de demandas mucho mayor”.

Lo explica Mayte Alonso, Responsable de Actividad en Cruz Roja Gijón, que señala que son muchas las personas que llegan hasta sus instalaciones tras haber perdido su empleo, o haberse este precarizado enormemente a raíz de la crisis.

Y eso que el documento, realizado por EAPN-AS (Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en Asturias) no refleja la situación actual, presumiblemente peor, al no analizar los datos de este año, incluidos los derivados de la crisis del Covid.

Las semejanzas a la crisis del 2008

Pero de algo ya suena todo esto, y que es algo parecido se vio en la crisis del 2008. Crisis con un origen alejado pero que dejan “un impacto laboral y económico que guarda muchas semejanzas”. Las mujeres siguen siendo la cara más visible de esta pobreza “como responsables de la unidad familiar, suelen ser ellas las que están más presentes en las solicitudes”, añade Mayte Alonso.

La necesidad llevó a que, durante el confinamiento, organizaciones como Cruz Roja, Mar de Niebla o Cáritas crearon un mecanismo de coordinación, gracias al cual ninguna persona se queda sin respuesta, ya que son capaces de derivar un caso a otra organización cuando la situación lo requiere.

Las expectativas de mejora, a largo plazo

La segunda ola en la crisis del Covid es ya una realidad. Con peores datos de contagio que en marzo, los gijoneses afrontan con resignación y temor estos próximos meses. Con un sector servicios ahogado al límite, pymes y autónomos siguen luchando por salir adelante en uno de los futuros más inciertos que se recuerdan.

Por su parte, desde el Ayuntamiento, las reuniones con organizaciones como Cruz Roja son habituales, financiado además algunos de sus proyectos. Gracias a ello, familias en situaciones, en numerosas ocasiones, muy complicadas, reciben ayudas económicas para el pago de suministros esenciales, medicamentos y lotes de alimentación. Con todo ello, será en unos meses cuando se podrán medir los datos que el impacto del Covid ha dejado en los hogares de la villa.

Por Paula García Lastra

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