Proyecto Hombre atendió a 1.602 usuarios y refuerza sus programas ante el crecimiento de las adicciones digitales

La Fundación CESPA-Proyecto Hombre Asturias atendió durante 2025 a un total de 1.602 personas a través de sus distintos programas de tratamiento de las adicciones, según recoge la Memoria de Actividades 2025 presentada por la entidad. El balance refleja la dimensión del trabajo desarrollado a lo largo del último año, tanto en el ámbito asistencial como en la prevención, la incorporación sociolaboral y el apoyo a las familias.
El informe pone de manifiesto que las adicciones continúan siendo un importante reto social en Asturias y que, además de las sustancias tradicionales, cada vez adquieren mayor protagonismo los problemas relacionados con el uso de internet, los videojuegos y los juegos de apuestas, especialmente entre la población más joven.
Del total de personas atendidas en los programas de tratamiento, 246 acudieron en busca de información y orientación, mientras que 520 iniciaron un proceso terapéutico para superar sus problemas de adicción. A estas cifras se suman 836 familiares que recibieron atención, asesoramiento y apoyo por parte de la organización, un dato que refleja el impacto que estas situaciones tienen también sobre el entorno más cercano de quienes las padecen.
En cuanto al perfil de las personas atendidas, la memoria señala que el 74,7% fueron hombres, frente al 25,3% de mujeres, con una edad media situada en los 39 años. Estos datos mantienen una tendencia ya observada en años anteriores, aunque la entidad continúa trabajando para mejorar el acceso de las mujeres a los recursos especializados.
Precisamente, uno de los principales avances de 2025 fue el refuerzo del Programa de Atención Diferenciada a Mujeres, una iniciativa diseñada para ofrecer un acompañamiento adaptado a sus necesidades específicas. Según explica Proyecto Hombre Asturias, este programa pretende garantizar una atención «más cercana, continuada y segura», teniendo en cuenta las circunstancias personales, sociales y familiares que con frecuencia dificultan que muchas mujeres soliciten ayuda o mantengan un tratamiento.
La cocaína volvió a ser la principal sustancia que motivó la demanda de tratamiento durante el pasado año, consolidándose como el principal problema atendido por la organización. No obstante, la fundación también alerta sobre la creciente diversidad de conductas adictivas que llegan a sus programas, especialmente entre los menores y jóvenes.
En este sentido, el programa Reciella, especializado en la atención a menores, adolescentes, jóvenes y sus familias, prestó apoyo a 328 personas a lo largo de 2025. La mayor parte de las consultas estuvieron relacionadas con el consumo de cannabis, alcohol y cocaína, aunque también crecieron las intervenciones por problemas derivados de los juegos de apuestas, los videojuegos y el uso excesivo de internet, una realidad que gana peso entre las nuevas generaciones.
Más allá del tratamiento directo, Proyecto Hombre Asturias desarrolló una intensa labor preventiva. Durante 2025, las actividades de orientación, formación y educación llegaron a cerca de 19.000 personas, mientras que las campañas de sensibilización e información alcanzaron aproximadamente a 23.000 ciudadanos.
Estas iniciativas se desarrollaron en centros educativos, entidades sociales, administraciones y otros espacios comunitarios con el objetivo de fomentar hábitos saludables, prevenir el consumo de sustancias y ofrecer herramientas para detectar situaciones de riesgo antes de que deriven en una adicción.
La memoria también pone el foco en la importancia de la recuperación integral de las personas que completan un tratamiento. En este ámbito, 564 personas participaron en programas de incorporación sociolaboral, orientados a facilitar su acceso al empleo, mejorar su autonomía personal y favorecer una plena integración social tras superar los problemas de adicción.
Desde la Fundación CESPA-Proyecto Hombre Asturias subrayan que la recuperación no termina cuando cesa el consumo, sino que requiere un proceso más amplio que permita reconstruir los proyectos de vida, recuperar vínculos familiares y acceder a oportunidades laborales que consoliden el cambio.
La entidad también ha querido reconocer el papel desempeñado por el voluntariado, considerado una pieza esencial para el funcionamiento de muchos de sus programas. Gracias a su colaboración, la fundación puede ampliar el acompañamiento a las personas usuarias y reforzar las actividades de apoyo en distintas áreas.