El Sindicato de Inquilinos convoca una gran manifestación para denunciar el «empeoramiento progresivo» de la situación, para reclamar soluciones de acceso a hogares dignos, y para frenar de una vez por todas los desahucios a familias vulnerables

Quienes conocen, entienden y, a menudo, padecen la actual crisis de la vivienda saben que esa tensa situación no solo se resolverá en los despachos de empresarios y Administraciones; también en las calles y plazas, por medio de la presión ciudadana. Y, con esa convicción en mente, el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Asturias ha convocado una nueva manifestación que el 6 de junio, a partir de las 12 horas y desde El Humedal, recorrerá el centro de Gijón. Será, eso sí, una más de las muchas movilizaciones análogas que se darán en otras localidades de la geografía nacional, aunque en todos los casos el mensaje será el mismo: denunciar la «precaria» situación de la vivienda y el «empeoramiento progresivo» del acceso a un hogar digno, «cada vez más inaccesible». Un problema que los organizadores achacan, entre otras razones, a la «inacción» y «falta de voluntad» de los distintos Gobiernos.
Tras la manifestación del 6 se suceden una serie de peticiones encabezadas por «el fin inmediato de todos los desahucios», una de las grandes lacra, a su juicio, del momento presente. A mayores, piden la implantación de «contratos de alquiler indefinidos»; la «prohibición de las empresas de desocupación», envueltas en la polémica, y la «intervención pública» sobre las inmuebles vacíos, a fin de garantizar su utilidad social. Claro, que la lista no termina ahí… En paralelo, exigen la desmercantilización del parque público, y limitar la compra de vivienda a su uso exclusivamente residencial, con el objetivo de «frenar la especulación y reforzar su carácter como derecho, no como producto financiero». En fin, un rosario de reivindicaciones de interés general, para cuya defensa piden la implicación de la clase trabajadora, de los colectivos sociales y, en definitiva, del conjunto de la población, con el fin último de «fortalecer la organización colectiva», defender el derecho a una «vivienda digna» y hacer frente a la «precariedad habitacional».