La víctima, de 52 años y vecina de Trubia, se sumergió a la altura del pantalán de canoas con su pareja, y no volvió a la superficie; fueron necesarias más de tres horas y media de trabajo hasta que los buzos de la Guardia Civil localizaron el cuerpo

Fue un miércoles de eclipse, una jornada inolvidable pese a la abundancia de nubes, una fecha que marcar en el calendario vital de cada asturiano… Y, sin embargo, ni siquiera el de ayer fue un día libre de la sombra de la tragedia. Ya de noche, pasadas las diez, una mujer de 52 años, con domicilio en Trubia, fallecía mientras se daba un baño en el embalse de Valdemurio, en Quirós, tras una jornada de disfrute del fenómeno astronómico. Los efectivos de rescate de la Guardia Civil y del Servicio de Emergencias de Asturias (SEPA) tardaron más de tres horas y media en localizar el cadáver, y media más hasta trasladarlo a tierra firme, sin que fuese posible hacer nada para evitar el fatal desenlace. Su pareja, única persona que acompañaba a la mujer, y que, de hecho, fue quien alertó a las autoridades, precisó asistencia médica del Grupo de Rescate de Bomberos del Principado, y psicosocial por parte del Equipo de Respuesta Inmediata en Emergencias (ERIE) desplegado por Cruz Roja. Por el momento, todo apunta a causas accidentales.
Según fuentes del SEPA, la pareja de la víctima, que inicialmente trató de socorrerla por sus propios medios, dio aviso de la ausencia a las 22.16 horas, y diez minutos después se pasó notificación al instituto armado. En la llamada el hombre indicó que su compañera se había zambullido cerca del pantalán de canoas, y no había retornado a la superficie. Dada la escasa visibilidad del embalse, y la oscuridad reinante a esas horas, a los profesionales de rescate civiles -de los que formaron parte el citado Grupo de Rescate, la Unidad Canina y el destacamento de drones, bajo mando del jefe de Zona Centro Este- se sumaron especialistas militares de la Benemérita; concretamente, patrullas del servicio de Seguridad Ciudadana, alpinistas del Grupo Especial de Intervención en Montaña (GREIM) y buceadores del Servicios de Actividades Subacuáticas (GEAS). Como se ha dicho, fueron estos últimos quienes encontraron el cuerpo; sin embargo, en las horas previas esos profesionales peinaron cada centímetro de la orilla y cada sección del embalse, a la luz de linternas y focos portátiles.
Ya de madrugada, uno de los perros del SEPA detectó un gastro en un punto próximo al pantalán, y a la 1.33 el GEAS efectuó una primera inmersión; fue allí donde se encontró a la ausente, sumergida a una profundidad de entre siete y diez metros. Para la 1.55 se confirmaba el hallazgo del cadáver, que fue trasladado a la orilla; no obstante, el levantamiento no se autorizó hasta las 2.10 horas, una vez el Equipo de Policía Judicial de Oviedo terminó de instruir las diligencias. El cuerpo fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de Asturias, donde se le practicará la autopsia.