El hombre, que ha sido sancionado por atentar contra la seguridad, ignoró las indicaciones de los profesionales de rescate para que se alejase de la zona de baño, asumió una actitud agresiva con ellos y, a la llegada de los agentes, siguió en sus trece

Seamos francos: siempre cuesta, ya sea más o menos, reconocer que uno no ha actuado correctamente. El punto de ego que todo ser humano tiene, ya se sabe… Claro, que de ahí a optar por la rebeldía abierta media un abismo. Y ese abismo es que el, en la tarde de ayer domingo, cruzó de cabo a rabo cierto individuo que se hallaba en aguas de San Lorenzo practicando kitesurf. Para aquellos a los que el término -a menudo, confundido con skysurf– les resulte desconocido, se trata de un deporte de riesgo consistente en ‘cabalgar’ las olas sobre una tabla, propulsado con una gran vela que, a modo de paracaídas, permite recoger el viento, alcanzar altas velocidades y hacer espectaculares piruetas. Algo que el protagonista de esta historia estaba haciendo cerca de la zona de baño. Los socorristas presentes en la playa le pidieron que depusiese su actitud… Pero, ni corto ni perezoso, el aludido optó por emprenderla a gritos con ellos, adoptando una actitud abiertamente agresiva que requirió, incluso, la intervención de agentes de la Policía Local. Y también estos últimos se llevaron su parte.
Según ha podido saber este diario, el caballero en cuestión es un habitual del principal arenal gijonés, y no es la primera vez que se le ve realizando kitesurf en sus aguas. Dada la naturaleza de dicho deporte, es fácil imaginar los riesgos que para cualquier bañista -especialmente, para los niños- puede entrañar tener una tabla de grandes dimensiones ‘volando’ a corta distancia. Claro que, como se ha visto, el atleta -que estaba apostado a la altura de la escalera 8- no encajó la reprimenda y prohibición de los profesionales de salvamento de muy buena manera. A la llegada de los uniformados de la Local, fue posible disolver el pequeño tumulto, aunque no sin que antes el kitesurfista se dirigiese con tono agresivo a los policías; incluso de la que abandonaba la playa murmuraba insultos y reproches. Aun así, las consecuencias se las llevó; en virtud de lo recogido en la Ley Orgánica (LO) 4/15 de Protección de la Seguridad Ciudadana, fue denunciado y, posteriormente, sancionado por haber puesto en peligro a los bañistas, e ignorado las órdenes de los socorristas de que se retirase a aguas más profundas.