La Guardia Civil mantuvo la carretera cerrada al tráfico entre los kilómetros 437 a 436, ante el temor de que el avance de las llamas alcanzase la calzada; con la desaparición del peligro, el Principado ha decretado la desactivación del INFOPA

Asturias vuelve a respirar tranquila; no se sabe por cuánto tiempo, pero puede volver a hacerlo. La completa extinción del incendio forestal localizado en Peñaflor y Vega de Anzo, en el término municipal de Grado, ha devuelto la paz al territorio y, poco a poco, ya está recuperando de nuevo la normalidad. Un proceso que se está haciendo especialmente en las carreteras; esta misma mañana la Guardia Civil ha anunciado la completa reapertura de la N-634, que permanecía cortada desde las siete de la tarde de ayer, debido a la proximidad de las llamas. Bajando al detalle, la clausura se centró en el área entre los puntos kilométricos 437 y 436; en un principio se cerraron ambos carriles, aunque dos horas más tarde la medida se redujo a solo uno, a fin de facilitar el paso de los vehículos de extinción. No consta que las lenguas de fuego hayan afectado en modo alguno a las infraestructuras de la arteria.
El fin del peligro en Grado ha tenido otras consecuencias esperables. Esta mañana el Servicio de Emergencias del Principado (SEPA) decretaba la desactivación del Plan de Protección Civil de Emergencia por Incendios Forestales de Asturias (INFOPA), al no haber frentes en los que seguir combatiendo las llamas. Así, se daba por finalizado un incendio que ha consumido buena parte del monte Cabruñana, y que ha hecho arder zonas de monte bajo arbolado, poblado principalmente por pinos y eucaliptos. Fue necesaria la habitual combinación de medios terrestres y aéreos para, metro a metro, ir cercando los conatos y sofocándolos con agua o, pura y simplemente, a base de privarles de combustible.