Aun concediendo que vida diaria se «un poco alterada» por la alta afluencia en los meses de verano, el Gobierno local suma a su rechazo natural el hecho de que «vaya a ser el Principado el que recaude y nos diga dónde tenemos que destinarla»

No habrá en Gijón tasa turística con la que gravar la afluencia de visitantes. Cierto, a poco sorprenderá saberlo; al fin y al cabo, el actual Gobierno de la ciudad ya ha manifestado su rechazo en reiteradas ocasiones. Pero el que su establecimiento vaya a ser potestativo de cada Ayuntamiento asturiano, y que la recaudación la vaya a realizar el Principado, han terminado por disipar las últimas dudas, algo que el portavoz municipal, Jesús Martínez Salvador, ha dejado claro esta mañana. En su habitual comparecencia de cada martes, al término de la Junta de Gobierno Local semanal, el portavoz del Ejecutivo gijonés ha descartado implantar dicha tasa, al considerarla «contraproducente» para los intereses de la que es, hoy por hoy, la urbe con más tirón turístico de la región. Y eso que dicho ‘honor’ tiene una segunda cara: las molestias que las mareas de visitantes causan a la población, especialmente en aquellos barrios más tensionados, como Cimavilla o La Arena.
«Si ya nos parece mal la tasa sin saber eso, pues no me quiero imaginar ahora, sabiendo que, encima, no la vamos a recaudar, y que nos van a decir dónde tenemos que destinarla», ha zanjado Martínez Salvador, cerrando la puerta a una medida con la que el Ejecutivo asturiano pretende compensar parte de los problemas que ese turismo creciente genera, en la forma de sobregastos, precios disparados, daños sobre el medio ambiente e incomodidades vecinales. En ese sentido, el edil de Foro no ha negado que, a pesar de su «enorme» potencial turístico estival, el atractivo de Gijón deriva en que, «a veces, venga más gente», registrándose momentos durante los cuales «la vida diaria se puede ver un poco alterada». Eso sí, ni por esas se justifica, a su parecer, la existencia de un gravamen; máxime cuando el mismo «no diferencia» entre verano y otras épocas del año consideradas bajas. Es más, Martínez Salvador ha zanjado el debate recordando que «desde el Ayuntamiento se emplean cantidades de dinero importantes para promocionar Gijón», en aras de lograr «una desestacionalización» del turismo y un incremento de la ocupación hotelera fuera del periodo estival.