Como ya se había advertido hace unos días, fuentes sindicales denuncian que las playas urbanas de Gijón siguen sin medios suficientes pese al aumento masivo de bañistas

El rescate este martes de tres menores atrapados por la corriente en la playa de San Lorenzo ha reavivado las críticas de fuentes sindicales sobre la falta de medios y personal en el servicio de salvamento de las playas urbanas de Gijón. Apenas unos días después de advertir públicamente del “riesgo” que suponía afrontar el inicio de la temporada estival sin suficientes recursos, consideran que el incidente ocurrido en el arenal gijonés evidencia la necesidad de reforzar de forma urgente la vigilancia y ampliar los horarios del operativo.
De hecho, ya se había alertado al Ayuntamiento la pasada semana de que la combinación de altas temperaturas, playas abarrotadas y falta de efectivos podía desembocar en “situaciones críticas”. También habían denunciado la insuficiencia de personal, la ausencia de torretas de vigilancia y la falta de planificación municipal para afrontar una temporada que, aseguran, cada vez comienza antes y se prolonga más debido a las olas de calor.
El suceso se produjo en torno a las 20.30 horas, fuera ya del horario del servicio de salvamento. En el rescate también participaron varios ciudadanos que se encontraban en la zona en ese momento. Entre ellos, una nadadora que, según ha podido saber este medio, es la jefa de Personal del Ayuntamiento de Gijón y que colaboró en las labores de auxilio junto a otras personas presentes en la playa. Asimismo, intervino un socorrista que se encontraba practicando surf y que se lanzó al agua con su tabla al percatarse de la situación de peligro que vivían los menores. Según relatan fuentes conocedoras del operativo, el joven trató de ayudar a los chavales mientras la mujer le facilitaba una boya de rescate para apoyar la intervención en el agua. Hasta la zona acudieron efectivos policiales y de emergencias en un amplio dispositivo desplegado en la playa.
Desde fuentes sindicales insisten en que la situación pudo haber terminado en tragedia y subrayan que el incidente se produjo precisamente en una franja horaria en la que ya no había socorristas operativos. “Libramos porque había una nadadora y un surfista que hicieron el rescate en su momento. Estos chavales lo pasaron muy mal y libraron de milagro. Si no llega a estar esta gente cerca probablemente estaríamos hablando ahora de otro desenlace”, señalan.
Las mismas fuentes sostienen además que el problema se habría evitado con el servicio funcionando. “¿Cuándo pasó el problema? Pues efectivamente a las ocho y media, cuando no había equipo de salvamento. No es casualidad”, recalcan.
Las reclamaciones se centran desde hace tiempo en la necesidad de aumentar personal, medios materiales y ampliar horarios que permitan cubrir las playas urbanas hasta más tarde. “No tiene ningún sentido que los salvamentos cierren a las siete con la ola de calor que hay”, afirman.
Las fuentes consultadas ponen el foco especialmente en la importancia de la prevención, asegurando que la principal función del servicio no es intervenir en rescates, sino evitar que lleguen a producirse situaciones de riesgo. “La labor fundamental del salvamento es prevenir, es evitar que la gente pase problemas”, explican.
En este sentido, remarcan que la zona donde se produjo el incidente estaba señalizada como peligrosa para el baño. “En la zona en que se produjo el rescate es una zona con el baño prohibido”, indican. Según explican, durante la tarde los equipos de salvamento habían detectado cambios en el estado de la mar y habían ordenado colocar señalización restringiendo el acceso al agua en ese punto concreto del arenal.
A juicio de estas fuentes, de haber estado operativo el servicio en ese momento, los menores probablemente no habrían llegado a entrar al agua. “Si ya había equipos de salvamento en ese momento, no habría habido rescate, porque se habría evitado que estos chavales entraran en una zona peligrosa”, señalan.
Las críticas van más allá del episodio concreto de este martes. Denuncian que cada verano se repiten los mismos problemas relacionados con la planificación del servicio. “Todos los años estamos igual, con contrataciones de última hora, con falta de medios, sin planificación y sin un plan integral de playas”, lamentan.
También reivindican un mayor reconocimiento profesional para los socorristas, rechazando la idea de que se trate de un trabajo meramente temporal o estacional. “El personal de salvamento es personal profesional, que conoce las playas, conoce los protocolos y sabe trabajar para que no ocurran problemas”, defienden.
Las fuentes sindicales recuerdan además que las playas constituyen uno de los principales activos turísticos de Gijón y consideran incomprensible que no se dote al servicio de los recursos adecuados. “Gijón sin playa no es Gijón”, sostienen, al tiempo que advierten de que San Lorenzo concentra el mayor riesgo por ser la playa urbana “más peligrosa” de la ciudad.
En paralelo, subrayan que la afluencia actual de bañistas ya es equiparable a la de pleno verano, por lo que consideran injustificable mantener horarios reducidos. “A día de hoy la afluencia de la playa no tiene nada que envidiar a la que se produce en julio y agosto”, apuntan.
Por último, insisten en que la ciudadanía debe entender la importancia de respetar las indicaciones de los socorristas y la señalización instalada en la playa. “Cuando la gente protesta porque le dicen que no se meta en una zona, es porque a lo mejor le están salvando la vida”, concluyen.