Los trabajadores buscan el apoyo de los asturianos y anuncian nuevas acciones de protesta para defender el calendario laboral 5+2

El conflicto laboral en Alimerka está lejos de resolverse. Los trabajadores de la cadena asturiana de supermercados han decidido mantener las movilizaciones contra la modificación del calendario laboral planteada por la empresa y llevar sus reivindicaciones también a las calles durante la huelga general convocada para el próximo 11 de noviembre. Así se acordó en la asamblea sindical celebrada este domingo en el Centro Municipal Gijón Sur, donde los empleados reafirmaron su intención de defender el sistema de cinco días de trabajo y dos de descanso, conocido como 5+2.
La principal novedad es que las movilizaciones continuarán de manera paralela al conflicto colectivo planteado ante la Audiencia Nacional, una vía judicial con la que la representación de los trabajadores pretende defender las condiciones laborales alcanzadas hace menos de un año.
De hecho, los trabajadores han puesto en marcha una nueva campaña de recogida de firmas para recabar el respaldo de la ciudadanía asturiana. La primera cita tiene lugar este lunes en Avilés, en la plaza del Mercado, mientras que el calendario continuará el próximo 29 de octubre en el mercado de Oviedo y el 8 de noviembre en el rastro de Gijón.
El objetivo es trasladar el conflicto más allá de los supermercados y conseguir que los consumidores conozcan las reivindicaciones de la plantilla.
Piquetes propios durante la huelga del 11 de noviembre
La siguiente gran fecha marcada en rojo será el 11 de noviembre. Los trabajadores de Alimerka han anunciado su intención de secundar la huelga general y aprovechar la convocatoria para dar mayor visibilidad a su situación particular.
«Motivos nos sobran en este sector», señalan desde la representación sindical, que adelanta que acudirán a las movilizaciones con una pancarta propia y organizarán piquetes específicamente dirigidos a Alimerka.
La decisión supone un nuevo paso en la estrategia de presión sobre la compañía, después de varias semanas de concentraciones y protestas protagonizadas por CCOO y UGT.
En el centro de la controversia se encuentra el calendario laboral denominado 6-5-6-5, que alternaría semanas de seis días de trabajo y uno de descanso con otras de cinco jornadas laborales y dos días libres. Este modelo sustituiría al 5+2, implantado hace menos de un año tras las negociaciones entre la empresa y los representantes sindicales.
Aunque la propuesta supone una mejora respecto al planteamiento inicial de Alimerka, que contemplaba un calendario 6-6-6-5, los sindicatos consideran que continúa representando un retroceso en materia de conciliación.
Según denuncian, su aplicación implicaría más jornadas de trabajo, menos sábados libres y una reducción de los fines de semana largos.
Desde los sindicatos insisten en que no están reclamando nuevos derechos, sino conservar los que ya habían conseguido. Sostienen que el cambio perjudicaría al descanso, la organización familiar y la salud de los empleados.
Con la vía judicial abierta, una campaña de apoyo ciudadano en marcha y la huelga del 11 de noviembre en el horizonte, el enfrentamiento entre la plantilla y la dirección de Alimerka entra así en una nueva fase, sin que por el momento se haya anunciado un acuerdo que permita poner fin al conflicto.