Dos gobiernos, miles de intervenciones y diferentes estrategias

Las ratas vuelven a situarse en el centro del debate político de Gijón. El PSOE llevará al próximo Pleno municipal las quejas registradas durante este verano y preguntará al Gobierno de Carmen Moriyón qué nuevas medidas piensa adoptar. No es, sin embargo, un problema nuevo. La hemeroteca y la documentación municipal muestran al menos siete años de campañas, avisos vecinales, refuerzos de personal, rodenticidas, trampas inteligentes y polémicas sobre la capacidad de EMULSA para mantener los roedores bajo control.
La historia reciente puede arrancar en 2019, primer año de Ana González en la Alcaldía. Ya entonces las ratas aparecían entre las preocupaciones trasladadas por los vecinos y el Ayuntamiento hablaba de campañas de desratización por zonas. Cimavilla fue uno de los lugares donde se desarrollaron actuaciones específicas. En el primer semestre se contabilizaron 492 avisos, una cifra que permite comprobar que el fenómeno era anterior a la pandemia.
Pero fue precisamente la covid la que provocó el primer gran episodio. Durante el primer semestre de 2020, los avisos aumentaron hasta 577. El confinamiento vació las calles, alteró la disponibilidad de alimentos y aumentó la visibilidad de los roedores. El Gobierno municipal respondió reforzando el servicio. En aquellos meses se llegó a hablar de hasta cuatro equipos trabajando contra las ratas, mientras en el Ayuntamiento PP y Gobierno discutían sobre el número efectivo de trabajadores destinados a estas tareas. El resultado anual fueron 2.913 actuaciones de desratización, aproximadamente el triple que el año anterior.
La etapa de Ana González incorporó también un elemento tecnológico. EMULSA comenzó a experimentar con sistemas electrónicos instalados en el alcantarillado y el entonces presidente de la empresa municipal, Olmo Ron, anunció incluso un estudio poblacional para conocer mejor la dimensión del problema.
Los datos del año siguiente apuntaron a una mejoría. En el primer semestre de 2021 los avisos bajaron a 335, muy por debajo de los 577 registrados un año antes. EMULSA mantuvo la desratización integrada dentro de los trabajos habituales de Higiene Urbana, que aquel ejercicio dispuso de una plantilla media de 221 personas para actividades que incluían limpieza viaria, desbroces y control de roedores.
La actividad siguió siendo elevada después de la pandemia. En 2022 se realizaron 3.134 intervenciones y se contabilizaron 502 avistamientos. Ese año todavía aparecían problemas localizados: en Fuente del Real, por ejemplo, llegó al Ayuntamiento una denuncia sobre ratas atraídas por comida dejada para palomas y gaviotas. Olmo Ron defendió entonces que el servicio había mejorado desde 2020 y que las incidencias habían disminuido.
El 2023 es más difícil de atribuir a un único Gobierno, porque Ana González dejó la Alcaldía en junio y Carmen Moriyón comenzó entonces su actual mandato. El balance anual terminó con 514 avistamientos y 3.453 intervenciones, ligeramente por encima de 2022. Ese año EMULSA licitó además durante dos años el alquiler y mantenimiento de trampas inteligentes para roedores, con un presupuesto base de 8.640 euros sin impuestos y un valor estimado de 19.008 euros.
El verdadero punto de inflexión llegó en 2024, primer año completo de la actual legislatura. Los avistamientos se dispararon desde 514 hasta 751, un 46% más, mientras las intervenciones de desratización descendieron hasta alrededor de 2.750, cerca de un 20% menos que en 2023.
El propio concejal de Medio Ambiente, Rodrigo Pintueles, explicaría posteriormente las razones. Los trabajadores que reforzaban los equipos estables abandonaron esas funciones durante 2024 y un sustituto también dejó de realizarlas a finales de año. El Gobierno reconoció que esa pérdida de capacidad había reducido las actuaciones y generado la lógica alarma provocada por la aparición de ratas en las calles.
La respuesta llegó en 2025. EMULSA buscó voluntarios internos capacitados para reforzar el servicio, pero la convocatoria quedó desierta. Solo seis personas disponían de determinada formación específica, al margen de quienes ya realizaban permanentemente esos trabajos. El Ayuntamiento optó entonces por recurrir a una empresa externa para incorporar un equipo adicional de dos personas en abril-mayo, julio-agosto y octubre-noviembre, periodos vinculados a los ciclos reproductivos de los roedores.
La externalización abrió otro frente. El PSOE y representantes sindicales reclamaron mantener el servicio íntegramente dentro de EMULSA. Los socialistas acabaron proponiendo cinco operarios cualificados a jornada completa, equipos móviles, planificación preventiva y seguimiento permanente de los puntos críticos, en lugar de depender fundamentalmente de las llamadas ciudadanas.
En términos cuantitativos, el refuerzo fue enorme: las actuaciones pasaron de 2.756 en 2024 a 4.886 en 2025, un 77% más. Paralelamente, EMULSA incrementó un 42% el lavado de contenedores, desde 50.536 hasta 71.908 actuaciones, una política indirectamente relevante porque residuos y restos de comida son factores que favorecen la presencia de roedores.
Y, pese a ese despliegue, el debate sigue abierto en 2026. Este 8 de septiembre el PSOE anunció que volverá a llevar el asunto al Pleno tras las quejas registradas durante el verano. Ramón Tuero sostiene que siguen apareciendo roedores en calles, plazas y zonas de contenedores y reclama una estrategia preventiva estable.
La fotografía de estos siete años es, por tanto, más compleja que una simple sucesión de “plagas”. Gijón pasó de unas campañas reforzadas durante la pandemia a una etapa de relativa estabilización, sufrió en 2024 una fuerte subida de avistamientos coincidiendo con una caída de la capacidad operativa y respondió en 2025 con la mayor intensidad reciente de desratización. La gran incógnita ahora es otra: si las actuaciones aumentaron un 77%, ¿por qué las ratas continúan protagonizando quejas vecinales y regresando al debate político de la ciudad?
Igual el problema radica también en el sistema de recogida de residuos con los contenedores siempre en la calle y con basura .En Oviedo la basura se saca ,se recoge y nunca queda por ahí
Así es, quieren acabar con la plaga!? Pues eliminemos los contenedores subterráneos y de superficie, y realicen la recogida de basuras cómo en Oviedo… Tendríamos más plazas de aparcamiento y una solución para la salubridad de la ciudad.