Aunque no se registraron daños personales, los bomberos tuvieron que trabajar durante horas para rescatar al ganado atrapado en una explotación de la localidad; el Ayuntamiento valora trasladar el espectáculo pirotécnico al martes, día 21
Fue un visto y no visto. Un golpe atroz desde el cielo, impactante por su intensidad pese a haberse advertido de que podía suceder. Y hoy, veinticuatro horas después, el tema de conversación por antonomasia en Cangas del Narcea. En la tarde de ayer, con buena parte de Asturias bajo amenaza de tormentas y lluvias, una salvaje tromba cayó sobre el concejo, anegando el mismo y forzando al Ayuntamiento, incluso, a suspender la emblemática Descarga, que debería haberse celebrado a las 20 horas. No obstante, la mayor concentración de daños se dio en Llamera, una de las pequeñas poblaciones de la parroquia de Cibea; allí, la cantidad y fuerza del agua fue tal, que dañó estructuras y vehículos, mató a varios animales y dejó a otros atrapados dentro de una explotación ganadera estabulada. Por fortuna, no se registraron daños personales, aunque los Bomberos del Principado desplegados a toda prisa, ayudados por vecinos del lugar, tuvieron que deslomarse durante horas para estabilizar la situación.
Fue a las 15.38, con la lluvia ya cayendo sobre la zona, cuando el Centro de Coordinación de Emergencias recibió el aviso. Para entonces los lugareños, aterrados, contemplaban como el cercano arroyo de La Serrantina crecía y crecía hasta desbordarse, cubriendo todo a su paso de un agua marronuzca cargada de tierra y de restos vegetales. De inmediato, el Servicio de Emergencias autonómico (SEPA) ordenó la salida de una docena de efectivos, a los que, en previsión de que hubiese personas atrapadas o lesionadas, no tardaron en sumarse la Unidad de Drones, varios perros adiestrados y el Grupo de Rescate, que acudió a bordo del helicóptero medicalizado. Aeronave que, por cierto, se las vio y se las deseó para tomar tierra, dado el mal estado del tiempo, aunque, finalmente, pudo poner a sus tripulantes sobre el terreno. Al constatar que no había daños humanos, esas unidades de apoyo se retiraron, pero aun así a los bomberos no les faltó trabajo. Con la vivienda y la cuadra afectadas e inundadas, la prioridad fue rescatar a los animales supervivientes; para las 18.52 ya había maquinaria pesada trabajando en la retirada de escombros y de lodo.
Cuanto ocurría en Llamera, pero también la situación en el resto del concejo, fue seguido en tiempo real desde la capital, y no hizo falta esperar mucho hasta que el Ayuntamiento tomó la decisión que muchos temían, pero que el sentido común imponía adoptar. Poco antes de las 19 horas el Ejecutivo, a través de un comunicado, anunciaba el aplazamiento de la Descarga, sin que todavía exista una fecha alternativa sólidamente afianzada. No obstante, este mismo viernes el Centro de Coordinación Operativa Municipal (CECOPAL), encabezado por el alcalde, José Luis Fontaniella, se reunirá para estudiar la posibilidad de reubicar la cita el próximo martes, día 21 de julio, de modo que pueda hacerse todavía dentro del calendario de fiestas municipales. A la espera de conocer la decisión de salga de dicho encuentro, el regidor visitó ayer el escenario de los destrozos – al igual que las localidades de Genestoso y Villarino de Limés-, acompañado por el consejero de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias, Alejandro Calvo, y por el concejal de Parque Natural y Alcaldes de Barrio, José Manuel Menéndez. Una visita en cuyo transcurso Fontaniella insistió en la máxima que motivó la anulación de la Descarga: «lo primero es la seguridad».



