La ausencia de la mitad del profesorado lleva a la actual responsable del centro, suplente de la titular, a lanzar esa solicitud a primera hora de la mañana; los progenitores, molestos, afean la falta de antelación, y USIPA reclama medidas para cubrir bajas

Las aguas parecían haber regresado a un estado de calma en la Escuela Infantil ‘Eusebio Miranda’, una vez superadas las tensiones vividas durante aquellos tres días de finales de mayo por la reducción del horario de la misma, motivado por la insuficiencia de personal docente. Sin embargo, poco ha durado esa paz en el centro gijonés… Y, en esta ocasión, no ha sido una orden del Ayuntamiento, sino de la dirección, la que ha desatado esta nueva tempestad. A primera hora de este jueves -concretamente, a las 8.17- los padres de los alumnos recibían en sus cuentas de correo una notificación en la que se les instaba a, «en la medida de lo posible», recoger a sus pequeños a las 15 horas, y no a las 16, como es habitual, al carecer de la mitad de su personal -seis de doce-. Semejante petición, que se repetirá mañana viernes, obligaba a las familias a adaptarse a toda prisa, y a improvisar fórmulas para cumplir con ella. No obstante, pese a tratarse, según los progenitores, de una «acción unilateral» tomada por la actual directora -suplente de la titular, y en el cargo desde hace solo dos meses-, en el fondo se halla el mismo problema tantas veces denunciado por los sindicatos: la inexistencia de una bolsa de profesionales que cubra las ausencias -actualmente, seis de doce en la ‘Eusebio Miranda’-. Una carencia que no hace sino agravar el problema, sobrecargando a las cuidadoras e incrementando el riesgo de baja laboral.
«Se ve que a la mujer no le ha quedado más remedio; por lo menos, no han quitado una hora a los ‘madrugadores'», comentan algunos de esos padres afectados, en cuyo recuerdo todavía están presentes aquellas infaustas jornadas de mayo en las que, con solo dos docentes en activo, hubo que ‘cortar’ una hora matutina, otra vespertina y, además, suspender todas las reuniones agendadas. Los más afortunados disponen de margen temporal para adaptarse al cambio, pero otros, con menos suerte, «están teniendo que hacer encajes de bolillos en el trabajo, o intentar que la gente a la que contratan para que recoja a sus hijos vaya una hora antes, a cambio de pagar más». De todos modos, esos mismos progenitores aseguran que ya ayer el Ayuntamiento solicitó a la directora del centro que no adoptase medidas de esta índole. Ese punto no ha podido ser confirmado ni por la Concejalía de Educación, ni por la dirección de la ‘Eusebio Miranda’, aunque sí, tácitamente, por representantes de los docentes adscritos a la Unión de Sindicatos Independientes del Principado (USIPA). «Si no hay personal para afrontar la entrega de 15 a 16 horas, es normal que haya que reducir el horario; en la situación actual, con la sobrecarga que tenemos y sin más opciones a las que acudir, es la única solución», conceden.
El posible arreglo está en camino, aunque aún habrá que armarse de paciencia hasta que se ejecute. Con las dos bolsas agotadas tras los procesos de estabilización, el ‘Santo Grial’ promete ser la próxima bolsa de oferta acumulada, todavía en trámite pero en su última fase, que se dotará de veintiún profesionales procedente de escuelas privadas o de otros concejos, y que resolverá, previsiblemente, el problema de las sustituciones en los centros infantiles de Gijón. Sin embargo, desde USIPA advierten que «ese recurso no estará activo hasta septiembre». En ausencia de esa posibilidad, otro mecanismo sería extraer profesores de la bolsa temporal del Principado… Aunque tampoco esa carta ha sido puesta todavía sobre el tapete, ya que «la bolsa no está operativa; lo estará, pero aún no». En fin, un callejón sin salida que ayer miércoles, un día más, volvió a monopolizar el debate entre USIPA y la Administración, celebrado en el marco de una reunión en la que la parte docente repitió la urgencia de «hacer efectivo el uso de esa bolsa en cuanto salga la propuesta de contratación de personal». Hasta entonces, reconocen, la única posibilidad es aguantar. «Se nos junta todo; hay docentes de baja que, viendo a sus compañeras desbordadas, se reincorporan sin estar plenamente recuperada, lo que agrava el problema; las que se quedan en los centros andan sobrecargadas, por lo que no se hacen relevos… Es la pescadilla que se muerde la cola», advierten.