El letrado asturiano Adrián Rivas recuerda que muchos trabajadores por cuenta propia «no pueden permitirse descansar ni enfermar»

El abogado laboralista asturiano Adrián Rivas, de Servanda Abogados, considera que la propuesta lanzada por la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, para reformar el modelo de trabajo autónomo supone «un reconocimiento a una realidad que el colectivo lleva años denunciando: muchos profesionales no pueden permitirse dejar de trabajar ni siquiera cuando están enfermos».
Rivas valora especialmente la intención del Ministerio de crear un fondo destinado a cubrir bajas laborales, vacaciones o situaciones de cuidados para trabajadores por cuenta propia, una iniciativa inspirada en modelos implantados en países nórdicos. «El principal problema del autónomo es que sus gastos continúan aunque deje de ingresar. Una incapacidad temporal, unas vacaciones o el cuidado de un familiar pueden traducirse directamente en pérdidas económicas», explica el letrado asturiano.
La ministra avanzó esta semana la posibilidad de poner en marcha una «bolsa» financiada con recursos públicos y privados para apoyar a los autónomos en esos periodos de inactividad. Para Rivas, se trata de una medida «positiva y necesaria», especialmente para pequeños negocios y profesionales que trabajan solos. «Hay muchos autónomos que siguen trabajando enfermos porque saben que cerrar unos días supone no facturar y, además, continuar afrontando cuotas, alquileres o suministros», señala.
El abogado de Servanda Abogados cree que el debate abierto por Díaz pone sobre la mesa una cuestión de fondo: la falta de protección social del colectivo. «En España se ha construido durante años un sistema en el que el autónomo asume prácticamente todo el riesgo. Eso provoca que, en la práctica, derechos tan básicos como descansar o conciliar sean mucho más difíciles de ejercer que para otros trabajadores», afirma.
No obstante, Rivas también advierte de que cualquier reforma deberá concretar cuidadosamente su financiación y aplicación práctica. “La idea puede ser buena, pero habrá que ver cómo se articula para evitar más burocracia o un incremento de costes para quienes ya tienen dificultades para mantener su actividad», apunta. A su juicio, uno de los retos será impedir que las nuevas medidas acaben repercutiendo en mayores cotizaciones para el propio colectivo.
Durante su intervención en el VII Foro de Emprendedores y Autónomos organizado por la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), Díaz defendió también la necesidad de impulsar una reforma fiscal específica para los autónomos. La vicepresidenta criticó que las grandes empresas tributen entre un 3% y un 5%, mientras que los trabajadores por cuenta propia soportan una presión fiscal media cercana al 17%.
Además, la titular de Trabajo apostó por avanzar en la directiva europea del IVA franquiciado, con medidas como permitir que los autónomos solo presenten una declaración anual y no tengan que adelantar el IVA hasta cobrar las facturas emitidas.
Para Adrián Rivas, estas iniciativas «van en la buena dirección», aunque insiste en que el gran desafío sigue siendo garantizar estabilidad y protección a un colectivo especialmente vulnerable ante cualquier interrupción de ingresos. «La mayoría de autónomos no pide privilegios, sino herramientas que les permitan desarrollar su actividad con unas mínimas garantías», concluye.
La reforma planteada por el Ministerio de Trabajo llega además en un momento marcado por el envejecimiento del colectivo. Según recordó Díaz, cerca de 600.000 autónomos se jubilarán en los próximos años, una situación que amenaza con acelerar la pérdida de actividad económica y de pequeños negocios en numerosas zonas del país.