El seísmo, ocurrido alrededor de las 22.34 horas y que también se sintió en Galicia, no causó ni desperfectos materiales, ni daños personales, llegando a pasar desapercibido para miles de personas; otras lo confundieron con el paso de un vehículo pesado

Fue un rumor sordo. Un «silbido», según algunos de quienes lo percibieron. Algo que no pocos, en los puntos más alejados, confundieron con el paso de algún vehículo pesado. Y, desde luego, nada equiparable a las debacles acontecidas recientemente en Venezuela y Colombia. Recién comenzada la noche de este jueves, a eso de las 22.34 horas, un terremoto de 4,2 mbLg. (magnitud de amplitud de la fase Lg), con epicentro en el municipio leonés de Benuza, en la comarca de El Bierzo, sacudía la tierra y se hacía sentir no solo allí, sino también en el centro de Asturias y en Galicia. Según han notificado fuentes del Instituto Geográfico Nacional (IGN), desde entonces, y hasta las 3.21 horas, se registró más de una veintena de réplicas, en puntos tan dispares como Borrenes o Priarianza del Bierzo. No obstante, y pese a que se han producido algunas pequeñas fisuras en firmes y edificios de Ponferrada, Villamartín de la Abadía y Villar de los Barrios, los daños materiales son insignificantes, y no ha habido heridos en ninguna de las tres regiones mencionadas.
Si bien, como se ha dicho, el hecho fue confundido con algo mucho más anodino por no pocas personas, mientras que otras muchas ni siquiera lo notaron, sí que hubo varias llamadas al Servicio de Emergencias de Castilla y León, alertando del movimiento de la tierra. Las más de las veces, el terremoto se notó por la agitación de objetos cotidianos, como botellas, jarrones u otros elementos decorativos. Tampoco hubo, que conste, escenas de pánico generalizadas, ni salidas masivas al exterior, una reacción, por otra parte, de todo punto desaconsejable. De hecho, las autoridades recuerdan que, en caso de seísmo, es preciso mantener la calma, permanecer agachado, intentar cubrirse y agarrarse a alguna superficie si es posible, y alejarse de muebles, ventanas y lámparas en el caso de estar en interior. No obstante, si el azar sorprende a la persona en la calle, hay que procurar mantenerse a buena distancia de edificios, muros y postes eléctricos, estructuras todas susceptibles de derrumbarse, o de sufrir desprendimientos.