Para el colectivo el nuevo trazado, que pretende dar servicio al parking de la avenida de Portugal, es «más largo y menos eficiente», y se duda de que el estacionamiento vaya a aportar «un volumen de viajeros suficiente» para justificar la modificación

Una ciudad, cualquier ciudad, es un ente ‘vivo’, cambiante, que puede mermar, sí, pero que, con más frecuencia, tiende a expandirse más y más. Ante ese crecimiento constante, es lógico que los servicios urbanos hagan lo propio para seguir el ritmo y adaptarse a esa realidad variable. De hecho, esa es la razón por la que, desde este lunes, la Línea 18 de la Empresa Municipal de Transporte Urbano de Gijón (EMTUSA), que conecta el Hospital de Cabueñes con Nuevo Gijón, discurre por un nuevo trazado en esa última zona. Efectivamente, ahora los autobuses deben desviarse a la altura de la avenida de Portugal para, así, dar servicio al vasto aparcamiento intermodal ubicado en dicha arteria, y que entrará en servicio próximamente. Sin embargo, esa variación del recorrido no parece haber satisfecho a todo el mundo… En especial, no convence al Observatorio Xixonés de Movilidad (OXM), que detecta en la medida más inconvenientes para una línea históricamente aquejada de problemas, sin que el esperado flujo de viajeros pueda justificarla.
La desaparición de la parada de Puerto Pajares, y la creación de dos nuevas en la avenida de Portugal, una en cada acera, son las pruebas palpables de un cambio que exige a los autobuses, cuando se dirigen hacia Cabueñes, penetrar en la citada avenida desde Puerto de San Isidro, y enfilar hacia la rotonda de entrada a la urbe para, a continuación, desandar el recorrido en sentido contrario, deteniéndose por el camino en la marquesina bautizada ‘P.780 – Parking’. En cuanto a los viajes en dirección contraria, hacia Nuevo Gijón, las variaciones de ruta empiezan en la carretera Vizcaína; allí, los vehículos tuercen a la derecha para entrar en la avenida de Portugal, y cubren el tramo hasta la rotonda -previo alto en ‘P.781 – Portugal’, la segunda nueva parada-, rodeándola y regresando por la avenida hasta Puerto de San Isidro, donde recuperan el itinerario habitual. ¿Suena complejo? Pues, a juicio del OXM, no es que lo parezca; lo es, sin margen para la duda. Y eso que la Línea 18, aseguran, nunca se ha caracterizado por su funcionalidad…

«Básicamente, los cambios añaden nuevas complicaciones a un trazado ya de por sí problemático», sentencian los responsables del colectivo por una movilidad sostenible, seguros de que los cambios de sentido, con la avenida de Portugal como espina dorsal de la polémica, «obligan a los usuarios de EMTUSA a realizar un recorrido aún más largo y menos eficiente, aparte de aumentar el tiempo de viaje, y de crear una sensación de desplazamiento errático y frustrante». Y tampoco reina la convicción de que el estacionamiento, una vez comience a funcionar, vaya a aportar tantos pasajeros como para justificar el cambio… Frente a esa tesitura, el temor del OXM es que tales complicaciones generen un efecto disuasorio en los viajeros, de modo que la Línea 18 «no atraiga a nuevos usuarios, ni evite una pérdida de los actuales, al empeorar la competitividad del servicio». En última instancia, semejante efecto podría derivar bien en una sensación de aislamiento por parte de los habitantes del Polígono y de Nuevo Gijón, bien en un regreso al uso del vehículo privado para los desplazamientos urbanos. Dos posibilidades no necesariamente excluyentes, pero que para el Observatorio no son deseables.
¿Cuál es la alternativa que la dirección del ente ciudadano propone? Esencialmente, dejar las cosas como estaban antes del lunes. «Es lo más razonable; no se puede ejecutar una modificación así», lamentan, al tiempo que invitan a EMTUSA en particular, y al Ayuntamiento de Gijón en general, a «abrir una reflexión más amplia sobre la movilidad en El Polígono y Nuevo Gijón, con soluciones de carácter integral que respondan de forma más eficaz a las necesidades reales de ambos barrios». Ni qué decir tiene que en dicho proceso, de llegar a materializarse, sería fundamental escuchar las opiniones y sugerencias de los propios afectados, así como del tejido especializado en cuestiones de movilidad… De ahí que el OXM concluya resaltando su disposición a «contribuir al debate con propuestas técnicas y constructivas, que permitan mejorar el transporte público desde una perspectiva de eficiencia, racionalidad y utilidad social».