En la segunda jornada del juicio por maltrato también testificaron trabajadores de una notaría a la que la asturiana llevó a su familiar para firmar un poder especial para acceder a sus cuentas y modificar el testamento, y de un banco de Asturias

Tras las testificaciones el lunes en la Audiencia Provincial de Madrid de cuidadoras, empleadas del VIPS en la que el actor Luis Lorenzo y su entonces pareja, la asturiana Arantxa Suárez Palomino, dejaron por horas a la tía de la mujer, María Isabel Asunción Suárez, y un agente de Policía Local que acudió a la llamada de las trabajadoras del establecimiento —la sobrina les comentó que estaba haciendo unas gestiones, pero, según el sumario, estaba pasando el día en el Parque Warner—, ayer, en el segundo día del juicio por maltrato a esta habitante de Grado que fue llevada por su familiar a su domicilio a Rivas Vaciamadrid, participaron vecinos de la urbanización y personas que ejercen su labor en notarías y bancos. El viernes será el turno de los dos acusados de aislar a la tía Isabel desde marzo de 2021 de forma «sistemática» y someterla a un «trato vejatorio» mientras controlaban presuntamente su patrimonio hasta que falleció el 28 de julio.
«A los dos meses, iba ya con la mirada perdida. Se veía que le pasaba algo. El cambio fue radical», aseguró en su testimonio uno de los vecinos de la ex pareja. «La vi varias veces que bajaba al baño en bata y con zapatillas de casa», apuntaba otro en referencia al aseo del garaje. Todos compartían que Isabel al principio era una persona autónoma con la que se podía mantener una conversación normal, pero poco a poco dejó de comunicarse y fue perdiendo capacidades. «Se la veía desorientada y andaba con torpeza», afirmaba otro testigo, que recordó que la última vez que se la encontró «estaba muy desmejorada»en comparación con los meses anteriores.
«Totalmente ausente»
Una trabajadora de la notaría a la que Palomino llevó a su tía para que le firmase un poder y hacer modificaciones en su testamento, a lo que el notario se negó al ver el estado de Isabel, apuntó que «venía totalmente ausente. Intenté hablar con ella y no contestaba. Volvieron para modificar un poder que no le valía en el banco. Pero su tía no podía firmar. No estaba bien y ella me insistía mucho». Según el sumario, ella y Lorenzo trataron de conseguir un poder general en dos notarías distintas, sin éxito por la responsabilidad de los notarios. Una empleada de una sucursal bancaria de Asturias detalló mientras que la sobrina se personó en la oficina con el actor diciendo que era su abogado y con un poder. «Amenazaron al director porque no les dejaron acceder a las cuentas», declaró.
La fiscal solicita seis años de cárcel a la expareja por un delito contra la integridad moral y uno continuado de administración desleal, mientras que la acusación la aumenta a 10 y 6 meses para él y 11 para ella. La defensa, ejercida por Beatriz Uriarte de Ospina Abogados, pide la absolución.