El Principado entra en los días más duros del primer gran episodio de calor del verano con máximas que podrían superar los 35 grados entre martes y miércoles y noches especialmente difíciles. La previsión apunta a que la ola se frenará antes de lo esperado con la llegada de lluvias desde Galicia

Calor, mucho calor. Asturias encara una semana de esas que obligan a bajar persianas, buscar sombra y mirar al cielo esperando una tregua. La ola de calor que afecta a buena parte de España pisa el acelerador en el norte y deja al Principado en aviso amarillo mientras los termómetros se preparan para una escalada que, en algunos puntos del interior, podría acercarse peligrosamente a los 40 grados. Aunque el grueso de las alertas más severas se concentra este lunes en comunidades como País Vasco, Aragón o Andalucía, donde se esperan hasta 42 grados, Asturias no se libra de un episodio que ya deja noches tropicales y una sensación térmica impropia para estas fechas en buena parte de la región.
La explicación está en una combinación que suele ser infalible: estabilidad atmosférica, entrada de aire cálido desde el sur y ausencia de lluvias. La Agencia Estatal de Meteorología advierte de que este patrón seguirá dominando al menos durante las próximas 48 horas, con un ascenso progresivo de las máximas y mínimas. ahí entra la previsión de Javimo, convertido ya en referencia meteorológica para muchos asturianos. Según apunta, este lunes será todavía una jornada de transición: sol, calor y temperaturas rondando los 30 grados como referencia general. En la costa, la brisa marina podría aliviar algo la sensación térmica y dejar algunas brumas durante la mañana, mientras que en el interior el ambiente será más pesado.
Pero el martes será otra historia. “Es día TOP de este calor para nosotros junto al miércoles”, resume en su previsión. Y eso se traduce en máximas que ya rebasarán con claridad los 35 grados al mediodía y una noche al miércoles especialmente dura, con algunos puntos del interior que podrían no bajar de los 25 grados. Dormir, en esas condiciones, será complicado. La buena noticia llega justo después. Lo que inicialmente se esperaba como el pico máximo de la ola para el miércoles podría convertirse, en cambio, en el principio del final. Según cuenta el asturiano, el cambio en la dirección del viento y la entrada de nubosidad desde Galicia adelantarán varios días el final del episodio.
Eso significa que, aunque el miércoles seguirá siendo caluroso y volverán a alcanzarse los 30 grados, las temperaturas podrían bajar cerca de diez grados respecto al martes. Ya por la tarde crecerán las nubes y, al final del día, las lluvias podrían entrar con fuerza desde el oeste, primero en Galicia y después en Asturias. Ese descenso devolvería además algo que estos días parece un lujo: noches por debajo de los 20 grados. Un alivio que, si se cumple la previsión, llegará antes de lo que se temía.
Hasta entonces, las recomendaciones siguen siendo las de siempre, pero más necesarias que nunca: hidratarse bien, evitar esfuerzos en las horas centrales del día y prestar especial atención a mayores, niños y personas con patologías previas. Porque el calor, cuando aprieta así, no entiende de costumbres.