El paro, convocado por el Sindicato Ferroviario, mantiene servicios mínimos de hasta el 73% en Alta Velocidad, pero reduce a la mitad parte de la operativa de Cercanías en plena salida vacacional

El verano empieza con ruido en las vías. Este lunes, Renfe afronta una jornada complicada marcada por la huelga de 24 horas convocada por el Sindicato Ferroviario (SF), una protesta que obligará a cancelar 320 trenes en todo el país y que afectará a miles de viajeros en uno de los momentos de mayor movimiento del calendario, a las puertas de las vacaciones. Aunque los servicios mínimos fijados por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible permitirán mantener parte importante de la actividad, la imagen de estaciones con pasajeros pendientes de cambios, retrasos o cancelaciones vuelve a repetirse en una operación que no llega en cualquier fecha. Llega justo cuando muchos empiezan a hacer las maletas.
En Alta Velocidad y Larga Distancia seguirán operativos 262 convoyes, lo que supone un 73% del servicio habitual. En Media Distancia circularán 420 trenes, apenas el 65% de la oferta programada. Y en Cercanías, donde el impacto se nota con más fuerza en el día a día de miles de usuarios, la actividad se reducirá al 50%, aunque en horas punta se reforzará hasta el 75% para intentar amortiguar el golpe. Desde primera hora, Renfe ha ofrecido a los viajeros afectados la posibilidad de cambiar su billete sin coste o viajar en el tren más cercano a su horario original. Una solución que, en muchos casos, no evita la incertidumbre de quienes dependen del ferrocarril para volver a casa, arrancar vacaciones o simplemente llegar al trabajo.
Pero detrás de esta huelga hay un conflicto mucho más profundo que una jornada de paros. En el centro está el futuro de Renfe Mercancías, una división que lleva meses en tensión y cuyo modelo de gestión enfrenta a la empresa y a parte de la plantilla. El Sindicato Ferroviario acusa a Renfe de impulsar lo que considera un “abandono premeditado” del servicio y rechaza frontalmente la creación de una sociedad mixta con Medway, empresa perteneciente al grupo MSC. Según denuncian, la compañía estaría incumpliendo acuerdos previos firmados con el Ministerio de Transportes en noviembre de 2023 y también pactos alcanzados en marzo de 2025.
La organización sindical sostiene además que la búsqueda de un socio estratégico está poniendo en riesgo las garantías laborales de los trabajadores. Entre sus principales denuncias citan la externalización del mantenimiento de 65 locomotoras de la serie 333.3 -trabajos que hasta ahora realizaba personal propio de Renfe- y el cierre definitivo del Taller de Material Remolcado de Miranda de Ebro. Este lunes es solo la primera parada del conflicto. La segunda huelga ya tiene fecha: será el próximo 15 de julio. Otro día marcado en rojo en un calendario que, para Renfe y sus viajeros, amenaza con un verano de alta tensión sobre raíles.