La Junta de Gobierno Local aprueba el convenio que posibilitará dicha intervención, valorada en 53,5 millones de euros; de ellos, más de 10,1 millones los tendrá que abonar el Ayuntamiento, en sucesivas partidas que se prolongarán hasta 2029

Ya está. Ahora sí que sí. Es oficial. El viaducto de Carlos Marx, una de tantas estructuras icónicas dentro de la fisonomía urbana de Gijón, tiene sus días contados. O, más bien, sus años, siempre y cuando no surjan imponderables que echen al traste las previsiones actuales. Porque la Junta de Gobierno Local ha aprobado este martes el convenio suscrito con el Principado y con el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), que autoriza la demolición del citado vial y la urbanización del entorno, en una operación que será, con suerte, la ‘fase cero’ del reactivado proyecto de integración ferroviaria conocido como ‘Plan de Vías’. Y las cifras económicas dan la medida de la complejidad de este proceso: será necesario invertir más de sesenta millones de euros para que el viaducto en cuestión desaparezca; de ellos, un total de 10.135.000 euros se extraerán de las arcas del Ayuntamiento, a razón de varias partidas anuales hasta 2029. Por lo que respecta a las obras deberán estar acabadas en dos años y nueve meses desde su adjudicación, con la mirada puesta en que sea el primer paso de la mastodóntica cadena que culmine en la anheladísima -y postergadísima- estación intermodal de Gijón.
«Estamos ante el convenio de mayor cuantía que ha aprobado el Ayuntamiento en años recientes», ha sentenciado esta mañana el director general de Alcaldía, Coordinación y Proyectos de Ciudad, Jaime Fernández-Paíno, encargado de presentar los detalles de este paso adelante. Un avance que, resulta necesario aclararlo, poco tiene que ver con aquel primer convenio firmado el 8 de mayo de 2019, entre cuyos cinco firmantes también estuvieron la operadora RENFE y la sociedad ‘Gijón al Norte’, y que debería haber permitido la total integración ferroviaria de la urbe. En comparación, el documento que ha visto la luz hoy, tras haber pasado favorablemente el filtro del Ministerio de Hacienda, «no es integral en el ámbito de la integración ferroviaria», al limitarse únicamente a la demolición del viaducto, pero «sí consigue cumplir el objetivo político marcado por la alcaldesa (la forista Carmen Moriyón) de exigir alguna realidad, o tener alguna máquina trabajando allí, durante este mandato». En ese sentido, la ausencia de RENFE en la elaboración de este nuevo convenio responde a la falta de un componente ferroviario en esta iniciativa, y la de ‘Gijón al Norte’, a que no hay metas de edificación.
Así las cosas, bastará conque el Consejo de Gobierno del Principado, y el de Administración de ADIF, plasmen sus rúbricas en este acuerdo para que, desde ese momento, haya una obligación de ejecución, y se inicien los plazos de un inminente proceso de licitación. Algo que en el Ejecutivo gijonés esperan que sea «rápido», toda vez que no constan motivos de objeción. Será entonces, ha acotado, Fernández-Paíno, cuando se desvelen los detalles técnicos del proyecto, que «ya está siendo objeto de informes». Lo que sí se sabe es el importe de las cuantías a abonar por parte del Consistorio, a razón de 1.140.000 euros este año, 3,8 millones en 2027 y 2028, y lo restante, en 2029. Ni qué decir tiene que todo ello figurará en los presupuestos municipales de cada ejercicio. Y un punto importante: una vez finalice la ejecución de las obras «todas las actuaciones derivadas, salvo las rampas de acceso al aparcamiento de la estación, serán entregadas al Ayuntamiento». Dicho de otro modo, lo que se haga «va a revertir en el patrimonio municipal».