La visita del artista al espacio que presenta David Broncano dejó para la posteridad momentos como su defensa a ultranza del folklore asturiano, una experiencia sexual de «tres cifras» en treinta días… O la mejor forma de partir el papel de cocina

Polifacético, transgresor, irreverente, reivindicativo, genial… Se pueden decir, y se han dicho, muchas cosas sobre Rodrigo Cuevas, pero no que sea un personaje tópico. Sin embargo, es imposible no recurrir a ese topicazo que es la frase «no dejó indiferente a nadie» para describir su paso, ayer jueves, por ‘La Revuelta’. Con madreñas en los pies, la montera sobre su cabeza, su desparpajo inconfundible y una voluntad clara de pasarlo en grande, el ecléctico artista ovetense salió al escenario del programa que conduce David Broncano no solo para presentar el que es su tercer álbum, ‘Manual de belleza’; también para reír con mis anécdotas, desvelar algunos de sus secretos, visibilizar varias de las causas con las que se confiesa comprometido… Y, de paso, aprender algo tan misterioso, a la par que útil, como cuál es la manera más eficaz de partir por la mitad una porción de papel de cocina. Sin que se arrugue, ni se rompa. Infalible y magnífico en su simplicidad. Y sin necesidad de pertenecer a la NASA.
Ya la entrada en escena de Cuevas, jaleada por un sinfín de aplausos del público, marcó el tono general de su participación en el espacio. Un primer tropiezo lingüístico de Broncano, que se refirió a las madreñas como «zuecos», quedó inmediatamente subsanado cuando el invitado le ofreció probarlas e, incluso, compartir un baile juntos… Con el artista encaramado a las punteras. Es espectáculo -nuevo tópico a la vista- estaba servido, y fue ganando fuerza a medida con hitos como el masaje de pies que ambos se intercambiaron, o la confesión de Cuevas en el test sexual, ante un incrédulo Broncano, de haber alcanzado un resultado de «tres cifras» en treinta días, incluyendo coitos, petting y onanismo. No obstante, no todo fue frivolidad durante el paso del ovetense por ‘La Revuelta’. El descubrimiento entre el público de la cantautora albaceteña Rozalén le sirvió para aclarar las diferencias entre dos conceptos, «patriotismo» y «patrioterismo»; de hecho, dejó constancia de que nada hay tan patriota como conocer el folklore del pueblo al que perteneces.
«Los ricos, que paguen, que sean generosos, que no me gusta estar detrás de la gente pidiéndole cosas»
Rodrigo Cuevas
«A la gente le gusta ser patriota, pero no trabajar mucho; le gusta el cascarón, pero no el conocimiento; le gusta lo que diferencia, no lo que une», planteó Cuevas, enemigo de esgrimir «pulseritas o banderas», que «de qué sirven», y amigo de profundizar en ese conocimiento de lo autóctono. «Eso sí que es respetar a tus ancestros», zanjó, antes de saltar a su acostumbrada defensa a capa y espada de los sistemas públicos, con la sanidad a la cabeza. Y, de nuevo, abogó por un incremento sustancial de los impuestos con los que gravar a los más acaudalados de la sociedad, de modo que «los ricos, que paguen, que sean generosos, que no me gusta estar detrás de la gente pidiéndole cosas». Incluso hubo margen para lanzar una reivindicación íntimamente ligada a esa Asturias de la que se enorgulleció en directo: la de ‘Les 6 de La Suiza’, a la espera de ese indulto gubernamental que, sin embargo, no acaba de materializarse. «Que cumpla un poco lo prometido», clamó el artista, quien regaló a Broncano una camiseta del movimiento por la libertad de las seis sindicalistas condenadas, y afeó a la izquierda que «lleva seis años en el Gobierno, y todavía la ‘Ley Mordaza’… ¿Qué?».
Y es que si de algo quedó servido el presentador de ‘La Revuelta’ cuando despidió a Cuevas fue de obsequios. Además de la mencionada prenda, el invitado le hizo entrega de una montera y, para alegrar tanto lo exterior como lo interno, de una docena de huevos de pava, puestos por los animales que él mismo cría en Piloña. Claro, que el ovetense tampoco se marchó con las manos vacías… Broncano le ‘regaló’ ese inmaterial impagable que es el conocimiento; concretamente, el secreto para partir por la mitad un pedazo de papel de cocina solo con las manos, sin que se desgaje o se quiebre. ¿El secreto? Hacer la incisión por cualquiera de los dos extremos donde está el troquelado, la unión con los pedazos anterior o posterior. Sorprendente, ¿verdad? Pues, segundos después de ser desvelado en directo, y con un Cuevas extasiado por la revelación, cientos de españoles se lanzaron en sus casas a ponerlo a prueba. Algunos aún lo siguen haciendo, por cierto. Y funciona. Vaya si funciona…