Fernández Pardo interpela a la consejera de Salud ante el malestar de usuarias y profesionales por su cierre prolongado

La situación de la sala de lactancia materna del Hospital de Cabueñes, conocida como ‘El Ñeru’, llegará al Pleno de la Junta General del Principado de Asturias de la mano del Grupo Parlamentario Popular. La diputada Pilar Fernández Pardo ha registrado una pregunta urgente dirigida a la consejera de Salud para esclarecer el estado actual de este espacio, inaugurado en mayo de 2022 y cuya utilidad y funcionamiento han generado malestar entre usuarias y profesionales sanitarios.
La iniciativa parlamentaria se produce después de que el diario miGijón adelantase hace unos días las dificultades que atraviesan las madres de bebés prematuros en el centro hospitalario gijonés. Una problemática que, lejos de resolverse tras la pandemia, parece haberse cronificado, afectando directamente a la calidad asistencial y al bienestar de las pacientes.
Según se relataba, la sala maternal situada junto a la unidad de neonatos —clave para garantizar condiciones dignas a las madres durante largas estancias hospitalarias— permanece cerrada desde la crisis sanitaria del COVID-19. En su momento, la medida se justificó por razones de seguridad, pero lo cierto es que, años después, ese espacio continúa sin reabrirse con normalidad.
Antes de la creación de ‘El Ñeru’, el hospital contaba ya con una sala maternal funcional que cumplía ese papel esencial. En ella, las madres podían descansar, asearse tras el parto o disponer de servicios básicos como calentar comida durante estancias que, en muchos casos, se prolongan durante semanas. Sin embargo, aquel recurso fue clausurado durante la pandemia y, según denuncian fuentes internas, nunca recuperó su actividad habitual.
La inauguración de ‘El Ñeru’ en mayo de 2022 se presentó como un avance en la humanización de la atención sanitaria, pero la realidad actual —según las quejas trasladadas— apunta a que ese espacio no está operativo o no cumple la función para la que fue concebido, dejando un vacío asistencial que ya existía antes y que no ha sido corregido.
Las consecuencias de esta situación son especialmente delicadas. Las madres de bebés ingresados en incubadoras, muchas de ellas en pleno proceso de recuperación tras el parto, carecen de un lugar adecuado donde descansar, asearse o simplemente desconectar unos minutos. En la práctica, se ven obligadas a utilizar los baños públicos del hospital para su higiene personal, incluso en condiciones que requieren especial cuidado.
Además, la falta de un espacio habilitado implica la ausencia de servicios básicos que anteriormente estaban garantizados: zonas de descanso, microondas o un entorno mínimamente íntimo. La situación ha llegado a tal punto que, según fuentes del propio hospital, algunas profesionales sanitarias facilitan el uso de sus propios baños para tratar de paliar estas carencias.
El trasfondo de esta problemática, sin embargo, sigue sin una explicación oficial clara. Mientras que algunas voces apuntan a motivos organizativos o de mantenimiento, ni la dirección del hospital ni la Consejería han ofrecido hasta ahora una justificación pública convincente sobre la prolongación de esta situación.
En este contexto, la pregunta registrada por Fernández Pardo busca arrojar luz sobre una cuestión que afecta directamente a la dignidad de las pacientes y al funcionamiento de un hospital de referencia en Asturias. La parlamentaria plantea conocer en qué situación se encuentra actualmente la sala ‘El Ñeru’ y si existe previsión de reabrirla o habilitar alternativas.
La urgencia de la iniciativa se fundamenta, precisamente, en el malestar creciente entre usuarios y personal sanitario, que ven cómo un servicio que existía antes de la pandemia sigue sin recuperarse plenamente. Así, el debate sobre ‘El Ñeru’ trasciende lo puntual para convertirse en un reflejo de las carencias cotidianas que persisten en el sistema sanitario y que ahora, finalmente, llegan al foco político.
Tuve a mi hija recién nacida ingresada en neonatos con un neumotórax y durante muchísimos días tenía que quedarme deambulando por el hospital esperando cada 3 horas a poder volver a entrar a verla, con una cesárea recién hecha y totalmente agotada emocional y físicamente. Las condiciones de las madres en esta situación es inhumana. Vergüenza de dirección de hospital