
La veterana presentadora de TPA repasa con miGijón su inesperada trayectoria en la cadena autonómica, marcada por su condición de rostro y voz al frente de uno de sus espacios más emblemáticos desde hace dos décadas

María del Cueto es una cara sobradamente conocida. Presenta ‘Conexión Asturias’, programa de Radio Televisión del Principado de Asturias (RTPA), casa en la que lleva veinte años, y a la que volverá en este septiembre que ya asoma.
Esta filóloga hispánica nacida en Oviedo llegó a las pantallas por casualidad, una vez finalizada su carrera y su preparación como docente.
En esta entrevista nos descubre también su pasión por el mundo emprendedor. De hecho, tiene una actividad de gran éxito paralela a la de presentadora, en donde refleja su refranero particular.
Pero es mejor que ella misma nos cuente un poco su vida. Para eso es una comunicadora nata, como demuestra, fuera de las pantallas tellevisivas, en su cuenta de Instagram @mariadelcuetotv.
No sé, no la veo yo mucho como filóloga.
¡Bueno! Hice también el CAP, que ye lo que te abala para dar clases. Porque o trabajaba en un periódico de correctora, o daba clases. Igual ahora hay más salidas. En mi época eran esas. Pero…
Pero…
Salió la oferta de la beca de Radio Vetusta y yo, que nunca había pensado en eso, me apunté. Hice el curso y me la dieron para estar allí, haciendo radio.
Y le gustó.
Mucho.
Lo de ser profesora se fue olvidando.
Pero, fíjese, nunca más tuve oportunidad de hacer radio. Y le cuento más. Yo salía de ruta con los currículums debajo del brazo, dejándolos en todas las emisoras que encontraba.
Nadie le volvió a dar la oportunidad.
En Radio Asturias me dijeron que la persona correspondiente que podía ver mi currículum estaba reunida, que pasara más tarde.
¿Y? ¡Madre mía, qué intriga!
Pues al estar dando un paseo, llegué la puerta de Tele Asturias.
Y entró.
Estaban haciendo un casting para buscar a la presentadora de un programa de verano, porque al chico ya lo tenían. Era Toño Velasco.
La primera vez delante de una cámara, con la dificultad que tiene, aunque mucha gente piense que es fácil.
Pues no, ye difícil. ¡Bueno, pero sigo! Como yo todo lo celebro, fui a comprar un vestidín pa celebrar el acontecimiento.
(Risas) ¡Me muero de risa!
Ya en el probador me llamó Joaquín Collado, para que volviera a pasar. Él fue el que me dio la primera oportunidad.
Y ya tiró millas.
La verdad es que, cuando se formó la RTPA, comencé en ‘Conexión Asturias’, y aquí sigo.
¿Siempre presentando?
Primero fui reportera y, cuando todo se fue consolidando -digo la misma tele-, fueron dándonos ya les posiciones que tenemos ahora.
Le gusta su trabajo.
Sí, pero yo siempre digo que después de la tele hay vida.
Y como me parece un poco, mucho, ‘culo inquieto’, ya tiene su ‘seguro’, digamos, con Maricuento.
Maricuento ye una marca, una tienda online que tengo yo. La mi pasión.
Con productos que dibuja.
Chapines ye lo que más vendo. Por ejemplo, chapines por profesiones… A mi dícesme cómo tien el pelo la persona a la que quies regalar la chapa, si lleva gafes… Y yo, que no soy muy allá dibujando, hago el dibujín, que lleva siempre unos coloretes grandes, con eses característiques que me indicaste en el encargo.
Chapas personalizadas.
A lo pijo, llevo veinte años, como en la TPA.
Pero eso le tiene que llevar tiempo ¿no?
Mire, tuve un embarazo muy malo, y ahí fue cuando empecé a pensar que la tele igual no duraba toda la vida.
Se buscó un trabajo alternativo.
Eso es. A día de hoy le digo que se puede. Es más, durante tres años dejé la tele y estuve haciendo chapes.
No me diga.
En mi casa no lo entendía nadie, porque emprendedores no son, así que mi madre me hizo la siguiente pregunta: «Cuándo todo el mundo tenga chapes, ¿qué va a pasar?».
(Risas) ¿Y qué le contestó?
«¡Madre, mamá! Si llega un momento en que todo el mundo tien chapes, ye que soy multimillonaria…». Ahora hago también camisetes con frases…
Muy chistosas, sí. Ya veo que es también muy refranera.
«Qué sabrá un gocho lo que ye un milhojas», «Felizona de la vida», que además lo llevo tatuao…
¡Anda!
Mire, la mi felicidad reside en coses muy básiques.
¿Cómo de básicas?
Necesito buena compañía, una botella de sidra y estar tranquila. Con eso, enseguida estoy «felizona de la vida».
¡Ya! Y por Gijón, que se la ve mucho ahora… ¿Puede contarnos a qué se debe esa pasión, digamos, desmesurada por esta ciudad?
Ye una ciudad muy viva, con mucha oferta de todo, llanina pa andar en bici, y aquí estoy muy tranquilina, porque yo soy menos extrovertida de lo que parece.
Y además…
Tengo una persona aquí que me hace estar más. Además, yo ya viví en Gijón unos tres años.
¡Bueno, pero usted viviría en cualquier sitio!
Como si me mandan ir a vivir a Bollullos Par del Condado en Huelva. Soy felizona.
No tiene miedo a nada.
Sí, tengo miedo a la mala salud, es el que más me inquieta. Mire, en ‘Conexión’ tengo un apartado de salud, y con algunos testimonios lo paso realmente mal, porque soy muy emocional.
Vamos a acabar la entrevista de otra manera, ¡eh! No seria. ¿Le gusta bailar, las verbenas?
Sí, la fiesta prao, pero le digo que cada vez voy menos, porque como dejé la noche…
(Risas) No me diga…
Ahora soy ‘pureta’. Además, me encanta ser ‘pureta’, sí.
¿Pero qué hace ahora diferente a antes, para considerarse ‘pureta’?
Ye aprovechar el día más que la noche. Yo soy muy sidrera, así que lo de alargar el ‘vermut torero’…
¡Que guapo eso del ‘vermut torero’!
Eso sí, yo tengo que dormir la siesta porque, si no, caigo.
Pero si trabaja por la tarde.
¡Ay! Pero el cuerpo ye muy listu y se adapta