La alcaldesa, Carmen Moriyón, propone a la artista madrileña, primera ganadora española de Eurovisión en el año 1968, en agradecimiento a la «estrecha y afectuosa» relación que mantiene con la ciudad asturiana

Dentro de prácticamente dos años, una vez los calendarios den la bienvenida al 2028, aquel glorioso hito que fue el triunfo de María de los Ángeles Felisa Santamaría Espinosa, Massiel para España entera, en el XIII Festival de la Canción de Eurovisión cumplirá una década más. La sexta, ahí es nada. Porque sí, en efecto, ya casi han pasado sesenta años desde que la inmortal canción ‘La, la, la’ cautivase a todos los presentes en el Royal Albert Hall de Londres, otorgando a la nación mediterránea su primera victoria en el certamen musical. Será, sin duda, una efeméride que gozará de las mayores celebraciones… Aunque, antes de llegar a dicha efeméride, a su protagonista aún le quedan otro honores que recoger. No en vano, si fructifica la propuesta lanzada por su alcaldesa, Carmen Moriyón, Gijón nombrará a la artista Hija Adoptiva de la ciudad. Un mérito motivado no solo por el origen asturiano de los padres de la madrileña, de 78 años; también, y muy especialmente, por la «estrecha y afectuosa relación» que mantiene con la urbe. La sugerencia, que pocos dudan de que vaya a fruxtificar, será debatida en el próximo 6 de junio, en el curso del Pleno de Honores y Distinciones.
«Es el reconocimiento a una mujer pionera y valiente, que ocupa un lugar privilegiado en la memoria sentimental de varias generaciones», ha defendido esta mañana la regidora gijonesa, convencida de que la ciudad que aún gobierna ha ocupado siempre «un lugar especial en ese camino compartido de afecto mutuo, admiración y recuerdos imborrables». En paralelo a esa conexión emocional se halla la carrera profesional de Massiel, «sólida y singular», desarrollada a lo largo de varias décadas y que ha encumbrado a su protagonista a la condición de icono cultural español, tanto dentro como fuera de las fronteras de su país de origen. Y siempre, ha incidido Moriyón, manteniendo su autonomía, sirviendo de ejemplo «de independencia y de vigencia», y demostrando el inabarcable potencial de su personalidad, talento y proyección internacional». Por todo ello, para la alcaldesa resulta fundamental que la urbe «reconozca a una mujer que siempre ha mantenido una estrecha relación con la ciudad que la vio crecer».