El ministro de Transportes, Oscar Puente, anuncia una batería de medidas a implementar como forma de evitar que tragedias como la del pasado miércoles, que se cobró la vida de 69 personas, vuelvan a suceder en la red ferroviaria española

España sigue en shock tras es brutal accidente ferroviario que el pasado miércoles se cobró la vida de 69 personas a la altura del municipio toledano de Urda. No importa que el número de heridos hospitalizados haya descendido a veintiséis; las consecuencias del suceso tardarán en superarse. Ahora bien, el Gobierno de la nación está decidido a que algo así no vuelva a suceder; tanto es así que esta mañana, mientras la presión del resto de fuerzas políticas aumenta, el ministro de Transportes, Oscar Puente, ha anunciado al término del Consejo de Ministros la implementación de una serie de medidas en ese sentido, que se pondrán en práctica progresivamente. De ellas, quizá la más sonada, y la más previsible, es la aprobación de un total de treinta millones de euros, real decreto mediante, en concepto de ayudas a las familias de las víctimas del choque entre los dos trenes. Sin embargo, no es la única.
Tal como Puente ha confirmado ante los medios, una vez concluya la reparación de la vía -toda vez que ayer lunes fue retirado el último coche del convoy Iryo implicado en la colisión- se reducirán las frecuencias en la línea de alta velocidad que enlaza Madrid con Sevilla, y que es la más transitada de la red nacional. Dicha medida tendrá, eso sí, un carácter temporal, pues solo se mantendrá hasta la entrada en servicio del Sistema Europeo de Gestión del Tráfico Ferroviario (ERTMS, por sus siglas en inglés) en su nivel 2. El objetivo de la misma no es otro que minimizar el riesgo de que dos trenes coincidan en un mismo cantón, o tramo, a la vista de los fallos -170 en lo que va de año, según el ministro- que ha sufrido el sistema actual, denominado Control Continuo de la Línea Ferroviaria (LZB, en alemán). Para compensar la merma de circulaciones, las composiciones contarán con coches extra.
Maleteros más protegidos, pero sin cinturones de seguridad
No obstante, aún faltan días, quizá semanas, hasta que el tránsito se restituya en la citada línea. Hasta que eso ocurra, las alternativas para conectar la capital española con Andalucía pasan por el avión, el autobús o el vehículo privado. Y también sobre ello ha actuado el Ejecutivo. Así, se limitarán los precios de las dos primeras opciones, designando como tarifa máxima la aplicable en un período previo. Lograr tal cosa no ha sido tarea sencilla; no conviene olvidar que los votos en contra del PP, de Vox y de Junts per Catalunya en el Congreso impidieron que prosperase una medida análoga antes del accidente, por lo que ha sido preciso recurrir a un mecanismo extraordinario. Al mismo tiempo, dentro de los convoyes se repasarán los protocolos de seguridad, y se pondrá especial énfasis en asegurar el cierre correcto de los maleteros; por el contrario, se descarta instalar cinturones.
Así y todo, queda todavía una cuestión espinosa que abordar: la del personal. Mientras continúa la investigación para determinar hasta qué punto un error humano estuvo tras el drama -una labor que ya ha llevado a evaluar si se dio paso al AVE a velocidad normal siguiendo un protocolo incorrecto, aunque aplicado por costumbre-, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) reforzará los controles de fatiga y los descansos de los controladores de tráfico. Más aún, en lo sucesivo un segundo profesional deberá supervisar las decisiones adoptadas por su compañero en aquellos casos en que sistemas como el LZB o el futuro ERTMS no estén operativos. La medida persigue también aplicar el malestar de los sindicatos sectoriales, que han acusado al Gobierno y a Puente de culpabilizar al controlador, pese a las fallas crónicas en el sistema que, afirman, se llevan años acumulando.