Eva Álvarez denuncia que su hijo de 11 años continúa sin pensión de orfandad y reprocha al presidente asturiano: «Ni un abrazo, ni nos ha recibido»
La situación que atraviesa una familia de Avilés tras la muerte de Miguel Carmona en Ucrania ha vuelto al primer plano después de que Eva Álvarez, madre de su hijo, haya dirigido un durísimo mensaje al presidente del Principado, Adrián Barbón. Álvarez denuncia que, más de un año después, continúa enfrentándose a numerosos trámites administrativos mientras su hijo, Beltrán, de 11 años, sigue sin percibir la pensión de orfandad que reclama la familia.
El mensaje llega después de que Barbón se pronunciase sobre el desahucio en Madrid de Maricarmen, una mujer de 87 años. El presidente asturiano aseguró que, ante una situación similar en Asturias, la Administración autonómica actuaría para intentar evitar un desenlace de esas características y apeló a la «humanidad» y a la capacidad de sentir «el dolor de una persona de 87 años».
Unas palabras que provocaron la reacción de Eva Álvarez. «Me parece maravilloso que tu sensibilidad te haga llorar. A mí también me parece fatal que desahucien a una anciana», comienza señalando la avilesina, antes de reprochar al presidente que, a su juicio, su familia no haya recibido una atención equivalente.
«Mi hijo Beltrán, de 11 años, asturiano, avilesino, lleva 15 meses con su padre muerto en una trinchera de Ucrania», afirma. Álvarez sostiene que todavía no se ha reconocido oficialmente la ausencia de Miguel a los efectos que necesita la familia y asegura que después deberá afrontar nuevos plazos para conseguir la prestación de orfandad. «Y mi niño sin pensión», lamenta.
Miguel Carmona, asturiano de 42 años, murió el 10 de junio de 2025 mientras combatía como voluntario integrado en las fuerzas ucranianas. Según las informaciones publicadas entonces, falleció tras ser alcanzado por una granada antitanque y su cuerpo permanecía en una zona del frente sin poder ser recuperado.
Álvarez insiste en que Carmona no era un mercenario y afirma que pertenecía a la Guardia Nacional ucraniana. La mujer asegura además que ha tenido que asumir personalmente numerosos trámites y gastos relacionados con el caso. «Me he matado a trabajar para poder pagar todos los trámites de Ucrania, y una vez listos, me piden cosas nuevas», denuncia.
Su principal reproche se dirige ahora hacia las instituciones asturianas. Según relata, no ha conseguido mantener un encuentro con el presidente del Principado pese a sus intentos de contacto. «Es que ni un abrazo, ni nos ha recibido, ni me ha contestado los mil mensajes ni el correo de este fin de semana», afirma sobre Barbón.
Sus críticas alcanzan también al Ayuntamiento de Avilés y a su alcaldesa, Mariví Monteserín. Álvarez asegura que la regidora trasladó públicamente su apoyo a la familia, pero sostiene que posteriormente no volvió a tener noticias. También denuncia dificultades administrativas para empadronar a su hijo sin contar con la firma del padre.
«El maltrato institucional a mi familia y, especialmente a mi hijo, no tiene perdón», sentencia Álvarez, que utiliza términos muy duros para expresar su indignación con las administraciones.
La historia de la familia comenzó a hacerse pública durante el verano de 2025. Tras la muerte de Carmona, Álvarez emprendió una batalla para conseguir recuperar tanto sus restos como a Josy, el pastor belga que había viajado con él a Ucrania. La recuperación del perro acabó desbloqueándose, mientras la situación del cuerpo de Carmona continuaba condicionada por encontrarse en una zona del frente. En aquel momento, Álvarez ya resumía así su objetivo: «No quiero que mi hijo tenga a su padre tirado en una zanja».
Ahora, más de un año después de la muerte, su reivindicación se centra también en la situación de su hijo y en la respuesta que asegura haber recibido de las instituciones. Una denuncia pública con la que reclama atención para un caso que, sostiene, continúa teniendo consecuencias económicas y personales para la familia.