Ambos jóvenes, de 20 y 22 años, respectivamente, comenzaron la ruta alrededor de las once, y casi tres horas después, ya de madrugada, su madre dio la alerta; pasadas las nueve de la mañana ya estaban de nuevo con su familiar, sanos y salvos

Piensen en una noche especialmente oscura, añadan como escenario un lugar sin apenas fuentes de iluminación, incluyan el ingrediente de la niebla matutina, y pondrán formarse un cuadro general bastante preciso de lo sucedido en la noche de este sábado en lo alto de El Fitu, en el término municipal de Parres. A lo largo de varias horas, y hasta la mañana de hoy domingo, efectivos del Servicio de Emergencias del Principado (SEPA) tuvieron que esmerarse a conciencia para localizar, primero, y rescatar, después, a dos jóvenes senderistas, de 20 y 22 años, respectivamente, que se habían animado a hacer una ruta por dicha zona a eso de las 23 horas de ayer, y que no habían regresado al aparcamiento de autocaravanas, donde les esperaba su madre, ni tenían señal en sus smartphones. Afortunadamente, ambos se encuentran sanos y salvos, y para las 9.13 ya estaban de regreso con su progenitora… Quien, sin duda, les habrá dedicado un par de palabras acerca de su imprudencia.
Según fuentes del SEPA, la última comunicación entre los jóvenes y su madre se produjo media hora después de la medianoche, sin que la segunda notase nada extraño. No obstante, las horas fueron pasando, no hubo novedades y, finalmente, a las 2.42 la inquieta mujer decidió ponerse en contacto con las autoridades. Desde Cangas de Onís acudieron profesionales de Bomberos del Principado, incluido el Jefe de Zona del Oriente, perros de la Unidad Canina y pilotos de drones con sus vehículos; al mismo tiempo, la Guardia Civil movilizó a sus alpinistas del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM). El gran problema, aparte de las condiciones reinantes, fue que no había forma de saber cuál de las múltiples rutas habían decidido hacer los senderistas, por lo que se establecieron tres áreas de búsqueda: el aparcamiento de El Fitu el GREIM se puso en marcha hacia la Biescona, mientras que los bomberos de Cangas de Onís avanzaron desde la Biescona hacia el pico Pienzu, y el Grupo de Rescate del SEPA peinó la zona entre Casa Julia y la Biescona. La densa niebla impidió el vuelo de los drones, pero eso no impidió que, para las 5.35 horas, comenzasen a oírse las voces de los jóvenes.
Visto lo visto, y con la tranquilidad de tenerlos localizados, los rescatistas optaron por esperar a que amaneciese para completar el operativo, y así se hizo. Con las primeras luces del alba, los bomberos descubrieron que los chavales se hallaban en enriscados en una zona de difícil acceso, cubierta de maleza y sin fácil posibilidad de avanzar o retroceder. El retorno al aparcamiento no fue fácil, pero a las 9.13 horas ya estaban de nuevo con su madre.