El activista y gestor cultural defiende que el proyecto de turismo rural en Lena se anunció públicamente hace casi un año, acusa a determinados medios de alimentar una campaña de desprestigio y denuncia el señalamiento a Rosón tras la agresión sufrida durante las fiestas de San Mateo
La polémica en torno al proyecto turístico que Rubén Rosón y David Acera impulsan en el concejo de Lena suma un nuevo capítulo. Después de las informaciones publicadas en los últimos días sobre la sociedad Asturies Comunitaria SL y la presencia del alojamiento en plataformas de reservas, Acera ha decidido pronunciarse públicamente a través de sus redes sociales. Lo ha hecho con un extenso mensaje en el que reivindica el origen familiar de la iniciativa, rechaza cualquier incompatibilidad entre su actividad empresarial y la defensa del derecho a la vivienda y carga contra quienes, a su juicio, están utilizando el proyecto para desacreditar a su amigo.
«El problema es que no habían descubierto absolutamente nada», sostiene Acera, que recuerda que la iniciativa fue presentada públicamente a finales de noviembre de 2025. Entonces compartió una fotografía junto a Rosón en Lena y explicó que había regresado al valle de su abuelo, Jaime el del Pedregal, buscando una cabaña donde escribir. Sin embargo, terminó encontrando la antigua casa familiar de su tío Antón, reconvertida en alojamiento rural hacía aproximadamente dos décadas.
Según relata, aquella circunstancia le llevó a impulsar, con el apoyo de Rosón, un proyecto de turismo rural comunitario. «Lo conté con bastante detalle, naturalidad y sobre todo ilusión», recuerda. También asegura que numerosas personas mostraron interés por la iniciativa, aunque entonces no despertó la atención de los medios de comunicación.
«Lo que no recibí entonces fue la llamada de ningún periodista interesándose por el tema, por el proyecto, por el modelo de turismo comunitario. Nada. Tampoco se hizo viral en X», lamenta.
La polémica por las reservas y el derecho a la vivienda
Las declaraciones llegan después de que saltase a los medios que el alojamiento vinculado a ambos activistas aparece anunciado en CasasRurales.net, donde figura disponibilidad para abril y precios desde 660 euros por siete noches para dos personas. Una circunstancia que contrasta con las explicaciones ofrecidas previamente por Rosón a este periódico, cuando aseguró que el proyecto todavía se encontraba en fase de arranque y que no era posible reservar ni alquilar.
El establecimiento también ha figurado anunciado en Airbnb, aunque no ha podido determinarse cuándo se publicó aquel anuncio ni quién era responsable de su gestión.
En su mensaje, Acera no aborda expresamente la disponibilidad de reservas anunciada en la plataforma, pero sí responde a las críticas sobre la participación de ambos en una empresa turística mientras defienden las movilizaciones por el acceso a la vivienda.
«Resulta que defendíamos el derecho a la vivienda mientras teníamos una empresa cuyo objetivo era el turismo rural comunitario. ¡Un escándalo mayúsculo!», ironiza.
A continuación, insiste en que nunca ocultaron la iniciativa: «Lo contamos públicamente, con nuestros nombres y nuestras caras, cuando todavía no había ningún escándalo que fabricar alrededor de ello». Y añade: «No existe contradicción alguna entre lo que decimos, y lo que hacemos».
Acera también reivindica las diferencias entre el modelo turístico que pretenden desarrollar y el que, en su opinión, contribuye a expulsar a los residentes de los centros urbanos.
«Convendría no confundir la turistificación que está vaciando de vecinos los centros de nuestras ciudades con un proyecto rural que pretende contribuir a mantener la vida de un pueblo», argumenta.
En este sentido, explica que su intención es favorecer el comercio y los servicios locales, animando a los visitantes a conocer el chigre comunitario, comprar en la tienda rodante o acudir al panadero. También asegura que una de sus primeras iniciativas consistió en colaborar económicamente con los vecinos para recuperar unas fiestas que llevaban años sin celebrarse.
Duras críticas a los medios de comunicación
Una de las partes más contundentes de su publicación está dirigida a determinados medios y comunicadores, a los que acusa de contribuir al señalamiento de Rosón después de la agresión que sufrió durante las fiestas de San Mateo.
«Lo que me cuesta más entender es que haya medios de comunicación que compren ese relato y lo eleven a la categoría de noticia», afirma.
Acera va más allá y sostiene que «hay medios que nunca pierden la oportunidad de situarse a la vanguardia de la estupidez más tóxica». En su crítica menciona expresamente a Vito Quiles y Eduardo Inda, a quienes sitúa dentro de lo que denomina un «ecosistema de agitación».
Estas acusaciones se producen después de que la portavoz de Vox Asturias, Carolina López, calificase la controversia como «un capítulo más de la izquierda caviar» y cuestionase la coherencia entre la defensa del derecho a la vivienda y la participación de los activistas en una sociedad vinculada al alojamiento turístico.
«Después de que a una persona le den una paliza, hay quienes se dedican a rebuscar en su vida»
Acera relaciona directamente la aparición de la polémica con la agresión sufrida por Rosón y Jorge Fernández durante las fiestas de San Mateo de Oviedo, así como con la posterior participación de Rosón en las movilizaciones por la vivienda.
En su publicación sostiene que, después de aquella agresión, Rosón y su entorno recibieron numerosos mensajes de odio y amenazas. A su juicio, las informaciones sobre el proyecto turístico forman parte de una dinámica de descrédito contra el activista.
«Que después de que a una persona le den una paliza, haya quienes se dediquen a rebuscar en su vida para encontrar algo con lo que desacreditarla», denuncia.
Para ilustrar su argumento, establece una comparación con el cuestionamiento que en ocasiones sufren las víctimas de violencia sexual, cuando la atención pública se desplaza desde la agresión hacia el comportamiento de quien la ha sufrido.
«Al final parece que quien tiene que dar explicaciones es quien ha sufrido la agresión, mientras los agresores desaparecen de la conversación», sostiene.
El gestor cultural asegura que no tiene intención de abandonar su actividad ni su compromiso con las causas sociales que defiende. «No ostento ningún cargo de representación política, soy un trabajador del mundo de la cultura pero pondré el cuerpo siempre que haga falta», manifiesta.
La publicación concluye con una defensa de la libertad de expresión, una denuncia de los mensajes que se burlan de la agresión a sus amigos y una referencia a la muerte de Mari Carmen, la mujer de 87 años fallecida días después de ser desahuciada en Madrid.
«Defender la libertad de expresión parece una cuestión abstracta, hasta que le parten la cara a un amigo y descubres que incluso estar a su lado tiene consecuencias», reflexiona.
Acera cierra su mensaje con dos frases: «Fuerza siempre, amigo Rubén. Descansa en paz, Mari Carmen».