La empresa anuncia que aplazará el retorno a la bahía de San Lorenzo del espectáculo, «al no poder garantizarse los requisitos técnicos y de seguridad»; se mantendrá el habitual y único punto de lanzamiento en el cerro de Santa Catalina

El estreno del edil de Festejos Jesús Martínez Salvador como presidente y gerente de Divertia ya se ha topado con su primera piedra en el camino. Con la Semana Grande ya en marcha a planeo rendimiento en Gijón, y a solo dos días de que, en la medianoche del viernes al sábado, se viva la emblemática Gran Noche de los Fuegos, hoy miércoles la empresa municipal ha descartado que, finalmente, vaya a recuperarse la mar como punto de lanzamiento en dicho acontecimiento, «al no poder garantizarse los requisitos técnicos y de seguridad exigibles». La medida, que deja como única plataforma pirotécnica el cerro de Santa Catalina, echa al traste la que había sido una de las principales novedades vaticinadas por el predecesor de Martínez Salvador en el cargo, Oliver Suárez, cuando se presentó la programación: volver a utilizar como escenario el Cantábrico tras 27 años de ausencia. Al menos, por ahora.
Bajando al detalle, en el comunicado remitido a los medios esta mañana las fuentes de Divertia explicar que, de seguir adelante, no habría sido posible «asegurar las suficientes garantías de estabilidad, y el ángulo de lanzamiento», a la embarcación desde la cual se habrían efectuado los disparo. Y es que esa nave, probablemente de pequeño calado, se habría visto en dificultades para fondear en aguas profundas, por lo que habría debido mantenerse a una distancia demasiado cercana a la línea de costa. Por si todo lo anterior fuese poco, la normativa que regula la manipulación de mercancías peligrosas en entornos portuarios es clara, estricta e incluye un apartado específico relativo a materiales pirotécnicos, que no pueden ser utilizados tan cerca de las instalaciones. A ese respecto, no conviene olvidar que El Musel se almacenan minerales, carburantes, aceites y otras sustancias inflamables.
Desde la empresa gijonesa de festejos insisten en que no se trata de un carpetazo definitivo, sino de un aplazamiento provisional, que se mantendrás hasta que se encuentren alternativas factibles. Eso sí, por el momento se ignora en qué consistirán las mismas, ni tan siquiera si existen. En todo caso, pese a ese imprevisto de -casi- última hora, cabe esperar una afluencia masiva al evento. Por ello, el Ayuntamiento y la Policía Local han diseñado un amplio plan de seguridad que incluye, desde la medianoche de mañana jueves, la prohibición de estacionar vehículos en Campo Valdés, en la plaza del Arcipreste Ramón Piquero y en la avenida La Salle. Por su parte el viernes, a partir de las 22.30 -aunque podría ser antes- se restringirá la circulación por todo el paseo de San Lorenzo y, si la situación lo aconseja, se cortará el acceso a la avenida José García Bernardo, salvo para residentes. Así las cosas, el acceso a Cimavilla deberá hacerse por la plaza del Marqués y la calle Óscar Olavarría. Finalmente el sábado, con motivo del Restallón, se mantendrán las limitaciones mencionadas en Campo Valdés, la plaza del Arcipreste Ramón Piquero y la avenida La Salle, y el tráfico que circule por la calle Ventura Álvarez Sala hacia San Lorenzo será desviado hacia los Jardines del Náutico; el acceso a Cimavilla seguirá siendo por la plaza del Marqués.