Alicia y Cristina fueron las primeras de la fila en Gijón tras siete días de espera y una pasión que dura desde los años noventa

Mientras miles de personas aguardaban la llegada de Alejandro Sanz al Parque Hermanos Castro este viernes, algunas de sus seguidoras más fieles llevaban esperando mucho más tiempo. Concretamente, una semana. Es el caso de Alicia Cachón, de Benavente, y Cristina Álvarez, de Salinas, que lograron convertirse en las primeras de la fila tras varios días de organización, fichajes y una noche al aire libre.
La aventura comenzó el viernes anterior al concierto. Ambas llegaron a los alrededores del recinto decididas a asegurarse el mejor sitio posible frente al escenario. Aquella misma noche durmieron en la zona y, al día siguiente, recibieron las indicaciones de la organización para regular el acceso y ordenar las colas.
Desde entonces participaron en el sistema implantado por Divertia, que obligaba a los asistentes a fichar en distintos momentos del día para conservar su posición. Una fórmula que, según explican, ha resultado especialmente útil para quienes están acostumbrados a realizar largas esperas antes de los conciertos.
“Para nosotras fue positivo. Entiendo que para la gente que no suele hacer cola pueda resultar extraño, pero está pensado para quienes pasamos días esperando y durmiendo en la calle”, señala Cristina. La implicación ha sido tal que ambas tuvieron que solicitar vacaciones en sus respectivos trabajos para poder dedicar toda la semana a esta experiencia. “Trabajamos, como todo el mundo. Nos pedimos vacaciones precisamente para el concierto de Alejandro”, comentan.
La pasión por Alejandro Sanz las ha llevado durante años a recorrer España siguiendo cada una de sus giras. En esta ocasión, al celebrarse el concierto en Asturias, tenían claro que querían vivirlo desde el lugar más privilegiado posible. “Como era en casa, queríamos ser las primeras, primerísimas”, explican.
No se trata de un caso aislado dentro del universo de seguidores del artista. Según cuentan, en otras ciudades las esperas han sido incluso más largas. “En Sevilla hubo gente que hizo once días de cola”, recuerdan. La diferencia es que allí permanecieron de forma continuada, mientras que en Gijón se aplicó el sistema de control horario promovido por la organización.
Las dos forman parte de un grupo de cinco seguidores habituales que continuarán acompañando al cantante en otras citas de la gira, con viajes ya previstos a Madrid, Barcelona y A Coruña. El concierto gijonés era, además, una de las primeras fechas del recorrido de Alejandro Sanz por España tras el arranque celebrado el pasado fin de semana en Sevilla.
La emoción era palpable horas antes de la apertura de puertas. “Llevamos tres años esperando y deseando que llegue”, reconocían. Las referencias que les habían llegado desde Sevilla aumentaban todavía más la expectación. “Nos han dicho amigas que está recuperando muchas canciones antiguas y que está muy metido en el espectáculo”, explicaban.
En el caso de Cristina, la relación con la música de Alejandro Sanz se remonta prácticamente a toda una vida. “Lo sigo desde 1991. Tenía 11 años cuando empecé a escucharlo”, recuerda. Para ella, la fidelidad al artista tiene que ver tanto con sus canciones como con el vínculo que ha creado con sus seguidores durante décadas. “Como cantautor, para mí es único”, afirma.
Pero hay otro factor que ayuda a entender por qué alguien puede pasar una semana esperando por un concierto. “Nos conocemos todos porque llevamos muchos años coincidiendo. Antes del concierto ya nos lo pasamos bien”, explican. Porque para las primeras de la fila, la experiencia comienza mucho antes de que suene la primera canción.