Como en otras ocasiones, la presión ciudadana y la polémica obligan al Gobierno local a replantear una medida que había incendiado las redes sociales

La alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, ha salido al paso este sábado de la intensa polémica generada en los últimos días por la prohibición de circulación de patinetes eléctricos en varias zonas del centro de la ciudad que se va a producir este lunes y ha defendido una posición basada en la regulación y no en la prohibición. La regidora considera que los vehículos de movilidad personal han llegado para quedarse y que el reto de las administraciones pasa por garantizar la convivencia y la seguridad sin recurrir a vetos generalizados.
“Resulta innegable que en muchas ciudades existe un problema con los patinetes causado por usuarios que los utilizan de forma irresponsable y peligrosa y que ponen en riesgo su seguridad y la de otras personas”, señaló Moriyón en una reflexión difundida este viernes, en plena escalada del debate ciudadano.
Las declaraciones llegan después de que el anuncio municipal sobre las restricciones a los patinetes en determinadas áreas del centro provocase una fuerte reacción en redes sociales y entre distintos colectivos afectados. Mientras numerosos peatones respaldan medidas más contundentes para frenar conductas incívicas, muchos usuarios consideran injusto que se penalice a quienes cumplen las normas por las infracciones cometidas por una minoría.
La alcaldesa reconoce la existencia de problemas de convivencia derivados del uso indebido de estos vehículos, pero rechaza que la respuesta adecuada sea esperar a que desaparezcan o limitar drásticamente su presencia. “También es innegable que los patinetes han llegado para quedarse, y que las ciudades no deben esperar a que pase la moda, sino acompasar su normativa a preservar la convivencia y garantizar la seguridad”, afirmó.
En este sentido, Moriyón avanzó que la solución que defiende pasa por la elaboración de una normativa específica que establezca reglas claras para todos los usuarios. “Creo honestamente que la solución pasa porque desde el Ayuntamiento trabajemos en una normativa que garantice el uso responsable del patinete, que siente unas bases serias y firmes y que fije sanciones ejemplares para quienes decidan incumplirlas”, explicó.
La regidora anunció además la convocatoria de una serie de reuniones de trabajo para buscar un consenso entre los diferentes sectores implicados. Según detalló, durante los próximos días se reunirán representantes de las concejalías de Tráfico, Movilidad y Transporte Público y de Seguridad Ciudadana y Emergencias, junto con miembros del colectivo de repartidores y representantes vecinales.
El objetivo de estos encuentros será “conjugar todas las sensibilidades y encontrar una solución conciliadora” que permita compatibilizar la movilidad sostenible con la protección de los peatones, especialmente en las zonas más transitadas de la ciudad.
Las palabras de Moriyón se producen en un contexto de fuerte polarización social. En los últimos días, decenas de ciudadanos han expresado su malestar por una medida que consideran excesiva después de que los usuarios de patinetes hayan tenido que adaptarse a nuevas exigencias normativas, como el uso obligatorio del casco o la contratación de seguros.
Frente a ellos, otros vecinos denuncian situaciones de riesgo frecuentes en calles peatonales y aceras, donde algunos conductores circulan a gran velocidad o incumplen las normas básicas de tráfico. Precisamente, una de las propuestas que más respaldo ha encontrado entre ambas posiciones es el refuerzo de la vigilancia y de las sanciones para quienes utilicen estos vehículos de forma irresponsable.
La alcaldesa parece alinearse con esa vía intermedia. “La solución es regular; no prohibir”, resumió de forma contundente. Una frase que completó con un mensaje dirigido a quienes consideran que el Ayuntamiento está recurriendo con demasiada frecuencia a las restricciones: “No llegamos al gobierno para hacer de Gijón una ciudad de prohibiciones”.
Con estas declaraciones, Moriyón trata de rebajar la tensión generada por una controversia que ha abierto un amplio debate sobre el futuro de la movilidad urbana en Gijón. Mientras continúan las discusiones sobre cómo garantizar la seguridad de los peatones sin perjudicar a los usuarios responsables, el Ayuntamiento se prepara ahora para iniciar una ronda de contactos que podría desembocar en una nueva regulación específica para los vehículos de movilidad personal.
Qué manía de modificar leyes cuando el problema es que las leyes vigentes no se hacen cumplir.