Se contabilizan 7.577 unidades destruidas, algunas por riesgo de asfixia y otras por su apariencia engañosa

La Dirección General de Consumo del Principado de Asturias ha retirado y destruido en lo que va de año un total de 7.577 juguetes que presentaban diferentes incumplimientos de la normativa de seguridad. Las actuaciones se han desarrollado tanto en empresas distribuidoras como en establecimientos minoristas, bazares y durante la Feria Internacional de Muestras de Asturias (FIDMA).
Según los datos facilitados por el Gobierno asturiano, la mayor parte de los productos fueron localizados en empresas distribuidoras. En concreto, 5.998 juguetes procedían de este tipo de establecimientos, mientras que otros 1.200 fueron retirados de comercios minoristas y bazares. A estas cantidades se suman 379 unidades intervenidas durante la celebración de la FIDMA.
Las inspecciones forman parte de las actuaciones de vigilancia que desarrolla Consumo para comprobar que los productos comercializados cumplen con los requisitos establecidos para proteger a los consumidores y, especialmente, a los menores.
Riesgo de asfixia y juguetes que parecen alimentos
Entre los principales problemas detectados se encuentra la presencia de piezas pequeñas que pueden desprenderse de los juguetes, lo que supone un potencial peligro para los niños en caso de que las introduzcan en la boca. Este tipo de deficiencias puede generar riesgo de ingestión, asfixia o ahogamiento.
Consumo también ha detectado productos cuya apariencia puede inducir a error a los menores al presentar características similares a las de determinados alimentos. Entre los ejemplos citados por el Principado figuran juguetes que imitan tabletas de chocolate, frutas o patatas.
Precisamente, la semejanza entre determinados artículos y productos alimenticios constituye un factor especialmente sensible cuando están destinados o pueden quedar al alcance de niños pequeños, que podrían confundirlos con comida.
Las actuaciones llevadas a cabo por los servicios de inspección se han desarrollado en diferentes puntos de Asturias, con especial incidencia en la zona central de la comunidad.
Sin una lista pública de los 7.577 juguetes
Pese al elevado número de unidades retiradas, la información difundida por el Principado no incluye una relación individualizada de los 7.577 juguetes afectados. De este modo, no se han hecho públicos en esta comunicación los nombres comerciales, marcas o modelos de cada uno de los artículos destruidos.
Tampoco se identifican los establecimientos concretos en los que fueron encontrados los productos. La cifra de 7.577 hace referencia, además, al número de unidades retiradas y destruidas, por lo que no significa necesariamente que existan 7.577 modelos diferentes afectados.
Parte de los artículos fueron detectados a partir de la red de alertas del Ministerio competente en materia de Consumo, un mecanismo que permite intercambiar información sobre productos que pueden presentar riesgos para los consumidores y adoptar medidas para impedir que continúen comercializándose.
Cuando un producto incluido en estos sistemas de alerta es localizado en el mercado, las autoridades pueden ordenar o ejecutar diferentes medidas en función del riesgo detectado, entre ellas su retirada de los establecimientos.
Casi 6.000 unidades en distribuidores
Los datos proporcionados por el Principado muestran el importante peso de las intervenciones realizadas antes de que los productos lleguen directamente al consumidor. Las 5.998 unidades encontradas en empresas distribuidoras representan cerca del 80% de todos los juguetes retirados durante estas actuaciones.
La intervención sobre distribuidores permite actuar sobre cantidades elevadas de productos antes de que se repartan entre diferentes establecimientos. A ello se suma el control realizado directamente en los puntos de venta, donde se localizaron otras 1.200 unidades.
Las 379 retiradas durante la FIDMA completan un balance que eleva a 7.577 los juguetes que no continuarán en circulación en Asturias tras las actuaciones desarrolladas por la Dirección General de Consumo.
Desde el Principado se insiste en la importancia de la vigilancia del mercado para garantizar que los artículos dirigidos a los menores cumplen las exigencias de seguridad y evitar que productos potencialmente peligrosos terminen en manos de los niños.