viernes, mayo 7, 2021
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Orgullo y pudor

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diario pop firma

“Pero un alcalde no dispone a discreción de sus concejales. Los ediles son los que son. Los que ella eligió, los que ella propuso, los que la militancia sancionó, los que la ciudadanía votó y los que ella misma después criticó. No es admisible colocar a otro de recambio”


Se esperaban unas declaraciones de la alcaldesa González a las preguntas de la prensa como un discurso clarificador, circunstancial, apaciguador, que habría de dejar calmado al personal, trasluciendo por otra parte algo de lo que realmente proyecta o piensa esta señora. Pero lejos de aclarar nada, siembra muchas más dudas porque las razones que expone, más que razones parecen excusas.

Afirma Ana González con la condescendencia de quien da explicaciones ex gratia y no porque realmente nadie las merezca que Natalia González encabezará también la concejalía de Educación porque la educación está muy ligada con los Servicios Sociales. Así pues, como el Avecrem, la conexión tiene bastante sustancia, al menos, la misma sustancia que destila la educación relacionada con el Deporte o el Medio Ambiente.

La mejor o la peor de las excusas ha venido cuando González ha afirmado que Urbanismo era una área demasiado grande para el concejal José Luis Fernández, que tiene en cartera Seguridad Ciudadana y la presidencia de EMTUSA. No sabemos si con esto ha querido decir que a José Luis Fernández Urbanismo se le quedaba grande. En cualquier caso, Ana González ha tardado casi dos años en comprender que el urbanismo no funcionaba.

No hace mucho publicabamos en este diario que la incidencia del concejal en esta materia había producido tan sólo tres titulares en los últimos seis meses. Del Plan de Vías Fernandez no dijo ni media palabra y de los fondos Next Generation dedicados al barrio de Roces, tampoco. Para contextualizar las decisiones que se acaban de tomar, nunca está demás recordar que la Regidora ya dejó su parecer sobre la inoperancia de sus ediles en una inefable entrevista a La Nueva España publicada hace poco más de un año que le costó algún reproche y un lamentabilísimo perdón (en privado).

Esta semana dábamos cuenta de los mensajes que la Alcaldesa estaba mandando a algunos protagonistas de nuestra vida política y sentimental a cuenta de esta reestructuración y en especial del área de Fernández. Dice Ana González que la dimisión de Ferrao propició una reflexión profunda sobre la organización del gobierno. Lo que no dice es que a José Luis Fernández lo han apartado de Urbanismo con la apariencia total de quien comete un robo con nocturnidad y alevosía, aprovechando su ausencia mientras convalece por COVID-19 en su casa, al igual que otros miembros de la Administración cercanos a él, en un confinamiento preventivo. Al menos, por cierta elegancia, la Alcaldesa podía haber esperado a que salieran de la cama.

Se tiene la impresión de que Ana González actúa como una presidenta autonómica o un presidente en Moncloa, inducidos estos habitualmente a reformar sus gobiernos a mitad de legislatura para dotar de mayor impulso sus propuestas políticas antes de que finalice su mandato. Pero un alcalde no dispone a discreción de sus concejales. Los ediles son los que son. Los que ella eligió, los que ella propuso, los que la militancia sancionó, los que la ciudadanía votó y los que ella misma después criticó. No es admisible colocar a otro de recambio. Por eso esta redistribución de tareas resulta tan confusa, absurda y necia. Qué sucederá cuando José Luis Fernández retome sus funciones nadie lo sabe. Algunos concejales y periodistas opinan que el edil debería dimitir por orgullo o por pudor. Estaremos atentos.

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