
La coordinadora Lara Vallina destaca que el acompañamiento en el agua y la atención personalizada convierten a la playa de Poniente en un referente de accesibilidad

La avilesina Lara Vallina Carril, afincada en nuestra ciudad, es la coordinadora de Playa Accesible, un proyecto de sostenibilidad que desarrolla el Ayuntamiento de Gijón junto con el servicio de Parques y Jardines y que está gestionado, mediante licitación, por la empresa Asturservicios La Productora.
Vallina sustituye en el cargo a Silvia Vigil, que espera reincorporarse en breve al equipo de este proyecto municipal. Llevan once años ubicados en la playa de Poniente, junto a Talasoponiente.
Explíquenos exactamente qué es Playa Accesible.
Es un proyecto en el que, además de gestionar las instalaciones, acompañamos al agua a personas con discapacidad o movilidad reducida.
Hábleme de las instalaciones.
Son instalaciones completamente adaptadas. Contamos con una oficina, dos baños adaptados con duchas de agua caliente, dos vestuarios y otro vestuario equipado con una camilla eléctrica. Además, algo muy importante es que ya disponemos de un baño específico para personas ostomizadas.
¿Y esas instalaciones son de Asturservicios?
No, son instalaciones municipales. Los recursos materiales sí son nuestros.
¿Cuándo empieza la temporada?
Comenzamos del 15 de mayo al 15 de junio únicamente los fines de semana, pero a partir de esa fecha y hasta el 15 de septiembre prestamos servicio todos los días.
¿Y cuándo finaliza?
En octubre, aunque desde el 15 de septiembre solo tenemos actividad los fines de semana.
¿Y el horario?
De 12.00 a 20.00 horas, de manera ininterrumpida.
Antes nos nombró los recursos. ¿A qué se refería?
¡Ah! Los recursos son las grúas y la camilla eléctrica, que utilizamos para ayudar a los usuarios con movilidad reducida a sentarse en los anfibugis, una tarea que realizamos entre dos personas.
¿Anfibugis?
Son sillas flotantes que nos permiten introducir en el agua del mar a nuestros usuarios.
Vale, vale, como sillas con flotadores gigantes.
Sí. Además, existen diferentes modelos, según la comodidad, la ergonomía o las necesidades de cada persona. Por ejemplo, hay usuarios que saben nadar; en esos casos solo tenemos que ayudarles a llegar al agua, bajarlos del anfibugi y, por supuesto, permanecer con ellos.
¿Durante cuánto tiempo?
Treinta y cinco minutos.
¿Uno de vosotros?
Uno o dos profesionales, según la demanda. Del mismo modo actuamos cuando lo que desean es dar un paseo.
Completísimo. ¿Cómo pueden acceder a este servicio?
Estamos presentes en la página web del Ayuntamiento de Gijón y, fíjese, creo que somos uno de los puntos de accesibilidad más importantes de España. También pueden contactar con nosotros por correo electrónico o por teléfono. Además, aparecemos en las redes sociales de Gijón Social.
¿Y a través de otras asociaciones?
También. A lo largo del verano nos visitan muchas asociaciones procedentes de Salamanca, Madrid, Valladolid, el País Vasco, Galicia y otros muchos puntos de España.
¡Madre mía! ¿Tan poco frecuente es este servicio?
Cada vez se está implantando más, porque se está invirtiendo mucho en accesibilidad, pero…
Siempre hay un pero.
Sí. Lo que nos diferencia es el acompañamiento en el agua, que es precisamente nuestro valor añadido.
¿Es necesario reservar el servicio?
Si se trata de grupos, sí. Deben hacerlo a través del correo electrónico playaaccesibleponiente@laproductora.com.
¿El servicio es gratuito?
Sí, al tratarse de un servicio público.
Todas esas personas que vienen de distintos puntos del país, ¿repiten la experiencia?
Todas. Nosotros intentamos que la gente esté bien atendida, se sienta cómoda, segura y disfrute. Tenga en cuenta que los usuarios de Gijón nos visitan a diario y presentan perfiles, edades y situaciones muy diversas.
Con este servicio han conseguido formar una auténtica pandilla.
Así es. Y quisiera insistir en que no se trata solo de un servicio de acompañamiento al agua; es mucho más que eso. Es un punto de encuentro para muchas personas.
Una especie de centro social.
Exactamente. Buscamos que la gente se encuentre, esté cómoda y se sienta escuchada.
Le voy a decir una cosa, ya casi a título personal. No creo que este servicio, tan importante, esté lo suficientemente publicitado, sobre todo de cara al turismo de familias con necesidades especiales.
¡Ya!
Se lo digo sinceramente. La información disponible sobre este servicio no es suficiente. Así que, además de darles la enhorabuena por haber creado esta pandilla de Poniente, pediremos que se haga un mayor esfuerzo en su difusión, no solo para los usuarios de la ciudad, sino también para quienes vienen de fuera.
Nosotros lo que queremos es que las personas socialicen y disfruten al máximo.
Antes de despedirnos, cuéntenos cómo llaman a esa tracción mecánica que les facilita tanto el trabajo.
(Se ríe). Hasta hace poco teníamos dificultades, especialmente con la marea baja, para acercar a los usuarios al agua. Pero desde que contamos con «Conan», que es como llamamos a esa tracción mecánica que mueve los anfibugis, la tarea resulta muchísimo más sencilla.