La asociación estatal MIM carga contra el cartel musical y recuerda que las leyes obligan a promover la igualdad en la cultura

La presencia de mujeres en los escenarios de la próxima edición de la Semana Negra de Gijón ha abierto un nuevo frente de debate. La Asociación de Mujeres de la Industria de la Música (MIM) ha reclamado formalmente a las administraciones públicas que financian el festival que garanticen una programación musical paritaria, al considerar que la representación femenina en el cartel de este año es «prácticamente nula».
La entidad ha remitido una carta tanto a la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Gijón como a la Consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte del Principado de Asturias en la que solicita que la financiación pública destinada al evento esté vinculada al cumplimiento de criterios de igualdad en la programación musical.
La petición llega a pocos días de la celebración de una nueva edición de la Semana Negra, uno de los eventos culturales más emblemáticos de Asturias y una cita que cada verano reúne a miles de visitantes en Gijón. Precisamente por la relevancia social y cultural del festival, MIM considera que las administraciones públicas tienen la responsabilidad de velar por que los recursos públicos se gestionen de forma coherente con la legislación vigente en materia de igualdad.
Desde la asociación insisten en que su reclamación no pretende cuestionar la libertad artística ni interferir en las decisiones creativas de los organizadores. Su planteamiento, explican, se centra exclusivamente en el papel de las instituciones que aportan financiación al certamen.
En este sentido, recuerdan que tanto la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres como la Ley 2/2011 del Principado de Asturias y la Ordenanza de Igualdad del Ayuntamiento de Gijón establecen la igualdad de oportunidades como un principio rector de la actuación pública, también en el ámbito cultural.
Para MIM, la composición del cartel musical de esta edición no responde a una falta de artistas femeninas disponibles ni a una cuestión de talento. La asociación sostiene que en Asturias existen numerosas bandas, proyectos musicales y artistas con mujeres al frente que cuentan con una trayectoria consolidada y reconocimiento profesional suficiente para formar parte de cualquier gran programación cultural.
«La escasa presencia femenina no refleja la realidad del sector», argumentan desde la organización, que considera que la situación responde a una falta de compromiso efectivo con la paridad. Según defienden, el problema no es la ausencia de perfiles adecuados, sino la falta de voluntad para incorporar una representación equilibrada en los escenarios.
La polémica reabre un debate recurrente en el mundo de la música y los festivales, donde distintas organizaciones profesionales llevan años reclamando una mayor presencia de mujeres en los carteles. En los últimos ejercicios, numerosos eventos culturales de ámbito nacional han introducido compromisos específicos para aumentar la participación femenina, mientras que otros han sido objeto de críticas por mantener una representación considerada insuficiente.
En el caso de la Semana Negra, MIM considera que la situación adquiere una relevancia especial debido al respaldo económico de las administraciones públicas y al peso simbólico que el festival tiene dentro de la oferta cultural asturiana.
Por ello, la asociación ha solicitado formalmente al Ayuntamiento de Gijón y al Gobierno del Principado que adopten las medidas que consideren oportunas dentro de sus competencias para garantizar que los fondos públicos destinados al certamen se gestionen de forma alineada con los principios de igualdad recogidos en la normativa vigente.
La organización concluye que el objetivo no es otro que favorecer una representación equilibrada entre hombres y mujeres en un festival que se ha convertido en una referencia cultural de Asturias durante casi cuatro décadas.
A la espera de una respuesta oficial por parte de las administraciones implicadas o de la propia organización de la Semana Negra, la reclamación de MIM vuelve a situar sobre la mesa el debate sobre el papel de las instituciones públicas en la promoción de la igualdad dentro de la cultura y sobre el grado de compromiso que deben asumir los grandes eventos financiados con dinero público.