La Asociación ‘Evaristo San Miguel’ dispara la expectación entre los vecinos al anunciar que el 27 de noviembre, mismo día del encendido del alumbrado navideño, el icónico oso, todo un símbolo del barrio, se inaugurará en la calle Puerto de Pontón

Que quede más de un mes y medio para el inicio de los festejos navideños no quita que el espíritu de dicha festividad ya se perciba en Gijón. ¿Acaso no lo creen? Echen un vistazo a la decoración en fase de instalación en muchas de sus calles y plazas, a los productos temáticos que ya aparecen en escaparates y lineales, en las campañas publicitarias que se suceden, y en mil y un detalles más, y comprobarán que es cierto. Un tren de magia e ilusión al que el Polígono de Pumarín también se subirá pronto… Con el que es su mejor embajador: el oso ‘Poligosín’. Porque sí, la colosal y oronda figura luminosa volverá al barrio este año, algo que la Asociación Vecinal ‘Evaristo San Miguel’ se ha encargado de anunciar a bombo y platillo en sus redes sociales. Es más, ese regreso a casa por Navidad ya tiene fecha: será el 27 de noviembre, mismo día del encendido del alumbrado municipal, cuando el enternecedor animal haga de nuevo las delicias de grandes y pequeños en los jardines de Samuel González Granda, a orillas de la calle Puerto del Pontón.
Si bien los detalles del acto de inauguración aún no han trascendido, pocos dudan de que será todo un acontecimiento, como dicta la tradición. Al fin y al cabo, ‘Poligosín’ se ha convertido con los años en un objeto de furor entre los lugareños, protagonista indiscutible del concurso de dibujos infantil, y foco de peregrinación para todos aquellos que, en el Polígono, gustan de empaparse de la esencia de tal celebración. Su fama, de hecho, ha trascendido las fronteras de barrio, llegado a atraer a habitantes de otras zonas de la ciudad e, incluso, a personas procedentes de otras urbes. Y esa sensación es bien visible en los comentarios que sirven de respuesta a la publicación hecha por la ‘Evaristo San Miguel’. Contestaciones que, en las más de las ocasiones, se limitan a repetir el nombre del emblemático animal -eso sí, sumándole signos de exclamación y un buen puñado de letras ‘i’ extra-, pero suficientes para demostrar la sensación que el fenómeno del oso luminoso y multicolor llega a provocar.